Imagina estar en una videollamada importante con un cliente o colega de otro país. Ambos hablan inglés, pero los acentos son distintos y, aunque cada palabra es clara, la comprensión se vuelve un pequeño obstáculo. Esa fricción, tan sutil como molesta, puede afectar la productividad, el ritmo del diálogo y hasta las decisiones que se tomen. Ahora, una nueva herramienta de inteligencia artificial promete suavizar ese camino: Krisp, conocida por su cancelación de ruido, ha lanzado una función que convierte acentos al inglés americano en tiempo real, sin alterar la esencia de la voz original.