Durante meses, muchas compañías han hablado de la inteligencia artificial como si fuera un atajo directo hacia equipos más rápidos y resultados mejores. En parte lo está siendo. El problema es que, en paralelo, se está instalando una sensación incómoda: la confianza en la IA baja incluso cuando su uso crece. Es como comprar un robot de cocina que promete cenas perfectas en 10 minutos y descubrir que, algunas noches, te deja la comida a medio hacer y te obliga a limpiar el doble.
Ese contraste aparece con claridad en un reportaje de ZDNET firmado por Erin Carson: la adopción de IA sube, pero la paciencia de los equipos se agota cuando la herramienta no cumple lo que el marketing sugiere. La consecuencia no es solo frustración; es una pérdida de fe que, con el tiempo, puede convertirse en rechazo silencioso: la gente “cumple” con usar IA, pero deja de confiar en ella para tareas importantes. Continúa leyendo «La IA se usa más en el trabajo, pero la confianza cae: por qué pasa y cómo pueden responder las empresas»