Entras en una tienda de electrónica y todos los televisores se ven espectaculares. Es normal: están configurados con «modo tienda» (brillo al máximo, colores hipersaturados, contenido demo en 4K HDR). En tu casa, con luz natural variable y streaming en bitrate variable, la historia cambia. Las especificaciones importan, pero no todas las que el fabricante destaca en la etiqueta.
Después de configurar televisores de todas las gamas —desde un TCL de 300 € para una cocina hasta un LG OLED C4 de 1.200 € para un salón— puedo confirmar que la diferencia de experiencia entre un televisor bien elegido y uno mal elegido es enorme, pero no siempre es proporcional al precio. Un QLED de 600 € bien elegido puede dar mejor experiencia real que un OLED de 1.000 € en un salón muy luminoso. Continúa leyendo «Cómo elegir un televisor en 2026 sin dejarte engañar por las especificaciones»