La tasa de obesidad en Estados Unidos lleva décadas creciendo. Es uno de esos datos que se menciona en todos los informes de salud pública y que genera titulares sin que nada cambie de fondo. Hasta que apareció una clase de fármacos que sí parecen cambiar algo de fondo. Los agonistas del receptor GLP-1 —con semaglutida (Ozempic, Wegovy) y tirzepatida (Mounjaro, Zepbound) como nombres principales— llevan años generando expectativas. Ahora empiezan a generar datos.
Lo cuenta Gizmodo el 26 de mayo, basándose en los nuevos rastreadores publicados por EPIC Research, el brazo analítico de Epic Systems —la empresa que desarrolla el software de historial clínico electrónico más utilizado del mundo—. Su base de datos COSMOS cubre más de 300 millones de registros de pacientes de miles de hospitales y clínicas en EE.UU. y otros países, con seguimiento trimestral de las tasas de prescripción de GLP-1 y el IMC de los pacientes. El análisis es rotundo: la tasa de obesidad en EE.UU. «ha caído bruscamente últimamente», coincidiendo con la expansión del uso de GLP-1.
Qué dicen exactamente los datos
Desde el segundo trimestre de 2021 —cuando la FDA aprobó Wegovy para el tratamiento de la obesidad— hasta los trimestres más recientes de 2026, los rastreadores de COSMOS muestran dos líneas que se mueven en direcciones opuestas: la prescripción de GLP-1 sube, el IMC medio de la población en la base de datos baja.
Es el primer descenso sostenido de la tasa de obesidad que los datos capturan en años. Pero los propios investigadores y el artículo de Gizmodo son cuidadosos con las limitaciones: actualmente solo alrededor del 12% de los estadounidenses están siendo prescritos un GLP-1, muy por debajo del porcentaje de la población que tiene obesidad. El 6% que los había iniciado ha dejado de tomarlos. La caída en la tasa de obesidad es real pero todavía limitada en escala.
Datos paralelos del Congreso Europeo de Obesidad (ECO 2026) celebrado este mes aportan más granularidad. Un estudio liderado por el Prof. John Wilding de la Universidad de Liverpool, presentado en el evento, mostró que los pacientes que pierden más peso con GLP-1 experimentan mejoras significativas en condiciones asociadas a la obesidad —enfermedad cardiovascular, diabetes tipo 2, ciertos cánceres—. Y al contrario: quienes ganaron peso tras iniciar el tratamiento tuvieron peores resultados de salud. El mensaje clínico es coherente: los GLP-1 funcionan cuando se mantienen; dejarlos tiene consecuencias.
Por qué el Ozempic genérico cambia el cálculo de acceso
El principal freno para que los GLP-1 impacten más ampliamente la estadística de obesidad no es la eficacia. Es el precio y el acceso. Semaglutida en EE.UU. cuesta entre 1.000 y 1.500 dólares al mes sin seguro. En India, donde la patente de semaglutida ya expiró, los precios han caído entre el 70 y el 90% con la entrada de genéricos.
Canadá se convirtió en abril de 2026 en el primer país del G7 en aprobar un Ozempic genérico: la autorización de Health Canada a Dr. Reddy’s Laboratories implica que los canadienses pueden acceder a semaglutida genérica por alrededor de 100 dólares canadienses al mes (~70 euros), frente a los 200-350 dólares que cuesta Wegovy sin seguro en Norteamérica. Para los estadounidenses, la noticia es menos alentadora: las patentes de Novo Nordisk en EE.UU. no expiran hasta 2031.
La ecuación es clara: si la barrera de precio se elimina, la adopción escala. Y si la adopción escala, el impacto en la tasa de obesidad —ya visible con solo un 12% de adopción— se multiplica. Tres revisiones Cochrane encargadas por la OMS en febrero de 2026 concluyeron que los GLP-1 generan pérdidas de peso clínicamente significativas. El debate no es si funcionan; es quién puede pagarlos.
La inteligencia artificial también está transformando el diagnóstico médico y el desarrollo de fármacos: los modelos de lenguaje aplicados a la investigación clínica aceleran el diseño de moléculas y la identificación de candidatos terapéuticos. BoltzGen, el modelo del MIT para diseñar proteínas que se adhieren a dianas biológicas difíciles de tratar, representa la siguiente ola de este tipo de investigación: no solo analizar datos clínicos, sino diseñar moléculas desde cero que ataquen la obesidad, la diabetes o el cáncer desde mecanismos que los GLP-1 no cubren.
Mi valoración
He seguido el debate sobre los GLP-1 desde que empezaron a aparecer en la literatura científica con resultados de reducción de peso superiores al 15%, y lo que me parece más significativo del análisis de COSMOS no es la magnitud de la caída de obesidad —aún pequeña— sino la señal de que un fármaco puede mover un indicador de salud pública que parecía estructuralmente inamovible.
Lo que más me convence es la naturaleza de los datos. COSMOS no es un ensayo clínico controlado donde los pacientes son seleccionados por cumplir criterios. Es el mundo real: millones de personas que toman semaglutida en condiciones normales de prescripción, con adherencia imperfecta, con comorbilidades variadas. Que la señal sea visible en ese contexto es más robusto que el ensayo perfectamente controlado.
Lo que más me preocupa es la equidad. Los datos de COSMOS vienen mayoritariamente de EE.UU. y de los países donde los GLP-1 son accesibles. Si los precios no bajan significativamente —cosa que en EE.UU. no pasará hasta 2031— el impacto en la salud pública será mayoritariamente en los estratos de renta más alta, que son precisamente los que menos la necesitan. La obesidad tiene una correlación inversa con la renta en los países desarrollados: son las poblaciones con menos recursos las que más la padecen y las que menos acceso tienen a los fármacos que podrían revertirla.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la base de datos COSMOS de Epic Systems y cómo se usa para rastrear la obesidad?
COSMOS es un conjunto de datos construido por Epic Systems, la empresa de software de historiales clínicos electrónicos más utilizada en EE.UU. y otros países. Agrega datos de más de 300 millones de pacientes de miles de hospitales y clínicas. EPIC Research usa COSMOS para rastrear tendencias de salud a nivel poblacional, como la tasa de prescripción de GLP-1 y la evolución del IMC, con actualización trimestral. Es uno de los conjuntos de datos de salud en tiempo real más completos disponibles para investigación epidemiológica.
¿Cuánto peso se pierde de media con los GLP-1 como Ozempic?
Depende del fármaco y de la dosis. Los ensayos STEP de semaglutida muestran una pérdida media de peso del 15% del peso corporal, incluyendo en adultos mayores de 65 años. Tirzepatida (Mounjaro) alcanza medias del 20% en algunos subgrupos. Estos resultados son de ensayos clínicos controlados con alta adherencia; en el mundo real la pérdida media tiende a ser algo menor por la combinación de adherencia imperfecta y criterios de selección más amplios.
¿Qué ocurre si se deja de tomar Ozempic?
Los ensayos de extensión muestran que la mayor parte del peso perdido se recupera en el año siguiente a dejar el tratamiento. Este efecto —bien documentado en los ensayos de extensión de semaglutida y tirzepatida— es uno de los argumentos que más complica la narrativa del «tratamiento» frente a la de «medicación crónica». Los GLP-1 no son una cura de la obesidad; son un tratamiento que requiere mantenimiento, similar a los fármacos para la hipertensión o el colesterol.
