Cuando se habla de alimentos que afectan nuestro sueño, el queso no suele ser el protagonista de la conversación. De hecho, durante años, se ha aconsejado a las personas evitar productos lácteos antes de dormir, bajo la creencia de que podrían empeorar los ronquidos o problemas respiratorios. Sin embargo, un nuevo estudio, respaldado por datos de 400,000 personas en el Reino Unido, está desafiando esta idea y ofreciendo una perspectiva completamente nueva.