Durante décadas, Urano y Neptuno han llevado la etiqueta de gigantes helados casi por inercia: planetas grandes, lejanos, fríos y con interiores donde el agua y otros compuestos volátiles deberían estar en forma de “hielo” comprimido. El problema es que ese nombre suena más preciso de lo que realmente es. Un estudio publicado el 10 de diciembre en Astronomy & Astrophysics propone que sus interiores podrían contener bastante más roca de lo que suele asumirse, algo que abre la puerta a describirlos, en ciertos escenarios, como gigantes rocosos.
La idea no es que Urano y Neptuno sean “bolas de piedra” como la Tierra, sino que la proporción entre roca y agua en sus capas profundas podría estar más inclinada hacia materiales rocosos de lo que se ha popularizado. Esa matización importa porque, en planetología, el nombre condiciona las preguntas que hacemos: si damos por hecho que el “hielo” domina, buscamos explicaciones y modelos que encajen con esa premisa. Continúa leyendo «Urano y Neptuno podrían ser más “rocosos” de lo que pensábamos: el modelo que pone en duda a los gigantes helados»