PSR J2322-2650b no es un nombre fácil de recordar, pero el planeta que lleva esa denominación ha logrado captar la atención de la comunidad científica. Fue observado gracias al telescopio espacial James Webb, y lo que se descubrió sobre él ha dejado a los astrónomos con más preguntas que respuestas. Orbitando un púsar —una estrella de neutrones que gira rápidamente y emite radiación en pulsos regulares— este planeta gaseoso tiene una atmósfera que no encaja con ninguna teoría conocida de formación planetaria.
Lo primero que sorprende de este exoplaneta es su forma: no es esferoidal como Júpiter, sino alargado, con un aspecto que recuerda a un limón deformado. Esta forma extraña es el resultado de la fuerza gravitacional extrema del púsar, que estira al planeta a lo largo de su órbita, situada a apenas un millón de millas de su estrella. Para tener una referencia, la Tierra está a cien millones de millas del Sol. Continúa leyendo «Un planeta de carbono y helio: la atmósfera inexplicable que detectó el telescopio Webb»