Corregir matemáticas no es solo comprobar un resultado. En el cuaderno de un estudiante, la solución suele ser una mezcla de pasos, tachones, flechas, cambios de idea, símbolos escritos con prisa y cuentas auxiliares en el margen. Un docente lee ese conjunto como quien sigue un mapa con anotaciones: sabe qué parte es un intento descartado, cuál es el procedimiento principal y dónde aparece la primera señal de que algo se torció. Para un sistema automático, ese mismo folio se parece más a una escena con muchos detalles superpuestos, donde no basta con reconocer números; hay que comprender estructura.
Durante años, la tecnología ha funcionado mejor en ejercicios cerrados o respuestas finales “limpias”. El cuello de botella real está en las preguntas abiertas, las que piden desarrollar, justificar y mostrar el camino. Allí el objetivo no es solo dictar “correcto” o “incorrecto”, sino valorar el proceso y ofrecer retroalimentación útil. En ese terreno aparece VEHME, un modelo diseñado para evaluar expresiones matemáticas manuscritas incluso cuando están mal alineadas, poco legibles o distribuidas en varias líneas. Continúa leyendo «VEHME: la IA que corrige matemáticas manuscritas desordenadas y te explica el fallo como un profesor»