Los precios de vigilancia —la práctica de cobrar a cada cliente un precio diferente basado en sus datos personales, su historial de compras o incluso el nivel de batería de su móvil— han empezado a llegar a los supermercados físicos a través de una tecnología aparentemente inocua: las etiquetas de precio electrónicas (ESL, Electronic Shelf Labels), esas pequeñas pantallas digitales que reemplazan a los carteles de papel en las estanterías. Y resulta que son sorprendentemente fáciles de hackear. Lo publica Tom Hawking en Gizmodo este 7 de mayo.
Un desarrollador ha publicado en GitHub una app llamada TagTinker para el Flipper Zero —el gadget multitool de hacking legal que cabe en un bolsillo— capaz de comunicarse con estas etiquetas. El aviso en el repositorio es explícito: «un proyecto independiente destinado estrictamente a la investigación educativa, la curiosidad de seguridad y la exhibición de arte digital en hardware de tu propiedad legal.» Continúa leyendo «Alguien construyó una app para hackear las etiquetas de precio electrónicas del supermercado con un Flipper Zero «para fines de investigación»»