La Comisión Federal de Comunicaciones de EEUU (FCC) votó el jueves 30 de abril para modernizar las reglas de compartición del espectro entre satélites en órbita baja y satélites geoestacionarios, eliminando restricciones que llevan vigentes desde los años 90. El resultado potencial: los operadores de constelaciones en órbita baja como Starlink de SpaceX podrían aumentar su capacidad hasta un 700% sin causar interferencias significativas. Lo publica Passant Rabie en Gizmodo el 1 de mayo. La decisión se basa en pruebas realizadas por el propio SpaceX que demostraron que la tecnología actual hace posible compartir el espectro de una manera que el marco regulatorio de los 90 simplemente no anticipaba.
Por qué el marco regulatorio de 1990 era un problema en 2026
El sistema que la FCC acaba de reformar se llamaba EPFD (Equivalent Power Flux Density), y fue diseñado a finales de los 90 para evitar que los satélites en órbita baja interfirieran con los satélites geoestacionarios (GSO), los que orbitan a 35.786 km de altitud y llevan décadas siendo la base del internet satelital empresarial y de los sistemas de televisión por satélite.
El problema es que ese framework fue creado cuando los satélites de órbita baja eran conceptuales o muy primitivos. Las restricciones se establecieron basándose en diseños teóricos de sistemas NGSO (non-geostationary) «de esa era», como reconoció la propia FCC en su comunicado, «mucho antes de que se desarrollaran los avances modernos para las constelaciones actualmente en órbita».
En la práctica, eso significaba que Starlink estaba limitado en cuánta energía podía transmitir desde sus satélites hacia los terminales en tierra. Menos energía transmisible equivalía a velocidades más bajas para los usuarios y a menor número de satélites que podían servir simultáneamente a una región.
Las pruebas de SpaceX y el resultado
SpaceX argumentaba desde hace meses que el framework era anticuado. En un filing presentado a la FCC en marzo de 2026, la empresa describía las restricciones EPFD como unas «cadenas para las operaciones satelitales de próxima generación» que protegían «sistemas GSO obsoletos» a expensas de los consumidores.
La FCC no se fiaba solo de ese argumento de parte. Pidió pruebas. SpaceX las realizó y demostró que un sistema de órbita baja puede aumentar el número de satélites sirviendo una región específica en un 700% sin generar interferencias significativas en los satélites geoestacionarios. El dato lo recoge PC Mag en su cobertura del voto.
Brendan Carr, presidente de la FCC, lo explicó con una metáfora accesible en la reunión del jueves: «Una forma de entenderlo es que donde antes podías tener una conexión a un satélite, ahora podrías tener conexiones a siete o más satélites simultáneamente».
Quién se beneficia y quién se opone
El cambio no beneficia solo a SpaceX. Amazon lleva meses lanzando satélites de su constelación Amazon Leo (antes llamada Project Kuiper) y ya tiene compromisos de infraestructura millonarios en marcha. Brian Huseman, vicepresidente de políticas públicas de Amazon, celebró la decisión: «La tecnología satelital moderna como Amazon Leo puede proporcionar velocidades de gigabit a zonas rurales y remotas, pero estas reglas limitaban ese potencial».
AST SpaceMobile, la empresa texana que está construyendo la primera red de banda ancha celular desde el espacio en órbita baja, también se beneficia. Sus satélites están diseñados para conectar directamente con móviles convencionales sin antena externa, y la nueva regulación amplía la capacidad que pueden usar.
El perdedor declarado es Viasat, que opera satélites geoestacionarios y que argumentó ante la FCC que relajar las restricciones sobre los satélites en órbita baja generaría «grandes cantidades de interferencias» y reforzaría el monopolio de SpaceX. La FCC optó por no hacer caso, argumentando que la tecnología moderna hace mucho más viable la compartición del espectro de lo que el sistema geoestacionario tradicional está dispuesto a reconocer.
Mi valoración
Llevo siguiendo el mercado de internet satelital desde que Starlink arrancó su beta pública en 2020 con unas velocidades que nadie esperaba de un sistema de órbita baja, y esta decisión de la FCC me parece una de las más importantes para el sector en años.
Lo que más me convence es que la FCC se haya basado en datos empíricos, no en posiciones de lobby. Las pruebas de SpaceX mostraron el incremento del 700% posible sin interferencias significativas. Que el regulador exigiera la prueba antes de cambiar el marco es exactamente cómo debería funcionar la regulación tecnológica.
Lo que más me preocupa es el efecto en la competencia. Brendan Carr tiene razón en que la nueva regla beneficia a múltiples operadores, no solo a SpaceX. Pero SpaceX tiene ya más de 10.000 satélites Starlink en órbita y está a años de ventaja de cualquier competidor. Que Amazon Leo o AST SpaceMobile puedan operar con mayor capacidad es bueno, pero no cambia el hecho de que SpaceX dominará el mercado durante al menos otros cinco años. Viasat no está del todo equivocado al señalar el riesgo de consolidación, aunque su argumento mezcla intereses legítimos de regulación con defensa de un modelo de negocio geoestacionario que ha perdido terreno frente a los satélites LEO.
La pregunta práctica para el usuario español o latinoamericano es cuándo y cómo se traduce esto en mejores velocidades. La FCC es regulador estadounidense, pero los estándares de la UIT (Unión Internacional de Telecomunicaciones) y los reguladores europeos suelen seguir los precedentes de la FCC en cuestión de meses o pocos años. Si el cambio se generaliza, el internet satelital en España y el resto de Europa podría mejorar significativamente su capacidad disponible.
Preguntas frecuentes
¿Qué significa exactamente un incremento del 700% en capacidad de Starlink?
No implica que las velocidades individuales de un usuario se multipliquen por siete de inmediato. Significa que más satélites pueden servir simultáneamente a una misma región geográfica, lo que aumenta la capacidad total disponible y reduce la congestión, especialmente en zonas densamente pobladas o durante horas pico.
¿La decisión de la FCC afecta a los usuarios de internet satelital fuera de EEUU?
La FCC regula solo el espectro en EEUU. Sin embargo, los estándares de la UIT (Unión Internacional de Telecomunicaciones) y los reguladores europeos y latinoamericanos suelen revisar y adoptar marcos similares tras los cambios de la FCC, por lo que el impacto podría extenderse globalmente en los próximos años.
¿Qué diferencia hay entre un satélite de órbita baja como los de Starlink y un satélite geoestacionario?
Los satélites geoestacionarios orbitan a 35.786 km, lo que genera una latencia mínima de 600 milisegundos. Starlink usa satélites a unos 550 km de altitud, con latencia de 25 a 50 milisegundos, comparable a una conexión ADSL terrestre. La proximidad es lo que permite la baja latencia, pero también requería antes más restricciones de espectro.
