Los móviles actuales suelen llegar con 256 GB o más, y con esa cifra mucha gente respira tranquila. Si haces números rápidos, ese espacio puede dar para una cantidad enorme de imágenes a resolución típica, del orden de cientos de miles en calidad de 12 megapíxeles. El detalle es que la tranquilidad dura lo que tarda en aparecer el aviso de “almacenamiento casi lleno”, que suele llegar justo cuando estás de viaje, grabando vídeos largos o instalando una app pesada.
En algunos teléfonos, la ranura para microSD permite ampliar memoria sin complicaciones, pero esa opción cada vez es menos común. Y ahí es donde la mayoría termina en la nube: pagar por más espacio en Google Photos o iCloud, o vivir con la sensación de que estás alquilando un trastero digital que nunca acaba de ser “tuyo”. Continúa leyendo «Seagate Ultra Compact: un SSD diminuto para guardar fotos sin depender de la nube»