Cuando pensamos en el ADN, solemos imaginar una especie de “cinta” con instrucciones escritas. Esa imagen funciona para entender la secuencia genética, pero se queda corta para explicar cómo opera una célula real. Dentro del núcleo, el ADN no está extendido como un hilo sobre la mesa: está empaquetado y plegado de forma dinámica, como… Continúa leyendo »
OpenAI invierte en Merge Labs y refuerza su apuesta por las interfaces cerebro-computadora en la era de la IA
El 15 de enero de 2026 se hizo pública la participación de OpenAI en la ronda semilla de Merge Labs. El mensaje central no gira en torno a un dispositivo concreto, sino a una idea histórica: cuando cambia la forma de comunicarnos con una máquina, cambia la potencia de lo que podemos hacer con ella. Es un patrón que se repite con insistencia. El teclado permitió “hablar” con los ordenadores con precisión; el ratón convirtió la pantalla en un espacio navegable; la pantalla táctil acercó la informática al gesto natural de señalar; la voz empezó a convertir la conversación en interfaz. En ese mismo hilo, OpenAI encuadra las interfaces cerebro-computadora como un nuevo paso para expresar intención de forma más directa.
Visto con un ejemplo cotidiano, es la diferencia entre explicar a alguien por teléfono cómo llegar a tu casa o enviarle tu ubicación exacta. Los dos métodos comunican, pero uno reduce fricción y malentendidos. OpenAI sugiere que las BCI podrían reducir fricción entre lo que una persona quiere hacer y lo que un sistema de IA entiende, abriendo nuevas posibilidades para comunicarse, aprender e interactuar con tecnología. Continúa leyendo «OpenAI invierte en Merge Labs y refuerza su apuesta por las interfaces cerebro-computadora en la era de la IA»