La infraestructura de Canonical —la empresa que desarrolla Ubuntu— lleva más de 24 horas fuera de servicio tras un ataque de denegación de servicio distribuido (DDoS) reclamado por el grupo hacktivista «The Islamic Cyber Resistance in Iraq – 313 Team». El momento no podría ser peor: el ataque comenzó horas después de que se publicara el exploit de Copy Fail (CVE-2026-31431), una vulnerabilidad crítica del kernel de Linux que permite a cualquier usuario local escalar privilegios hasta root en prácticamente todas las distribuciones lanzadas desde 2017.
Lo informa Ars Technica en detalle, y la historia tiene una dimensión que va más allá del DDoS en sí: la coincidencia —deliberada o no— entre el ataque y la divulgación pública de una vulnerabilidad grave ha dejado a millones de administradores de sistemas sin acceso a los avisos de seguridad oficiales en el peor momento posible.