Cuando se habla de inteligencia artificial muchos de nosotros nos referimos a esta como algo abstracto, sin cuerpo físico; solo un programa flotando en el vacío digital.
En el caso de la mente humana, se encuentra vinculada a nuestro cuerpo. Sin embargo, esto también puede ser aplicable a la inteligencia artificial. Esto sugiere que existe la posibilidad que la IA pueda beneficiarse de una configuración mente-cuerpo.