
Muchos quizás habéis visto ya el nuevo diseño de Spotify, implementado a partir de hoy mismo en el reproductor web, en el cliente de escritorio y en la app de iPhone. El nuevo look de Spotify se basa en un esquema de colores oscuro, nuevas fuentes en las categorías y nuevos iconos en las distintas secciones, creando todo esto un estilo más consistente y algo más minimalista.
Al margen de ofrecer una nueva sensación estética – cuyo esquema de colores, por cierto, nos recuerda un poco a Beats Music -, el nuevo diseño se ha llevado a cabo queriendo priorizar el descubrimiento de contenido y la exploración de álbums, de forma que cuando entremos en la sección «Descubrir» se nos desplieguen en cuadrículas los álbumes que se nos sugieren, o veamos todos los géneros y tipos de música organizados de la misma forma en la sección «Explorar«.
Además de centrarse en el descubrimiento musical, Spotify también se preocupa por nuestro propio contenido y nos ayuda a organizar mejor nuestra colección musical actual, añadiendo una funcionalidad basada en poder añadir canciones y artistas a distintas colecciones sin necesidad de crear una playlist.
Personalmente, hace ya mucho tiempo que utilizo la beta de la versión web de Spotify y estoy encantada con ella, tanto por su funcionamiento como por su nueva interfaz o el genial contenido que ofrece. Totalmente recomendable que le echéis un vistazo.
El dispositivo ChromeCast de Google, que permite llevar lo que vemos en el móvil o web a las pantallas de TV, tiene un nuevo asociado ahora: Rdio.






Comentan que los servicios de streaming como Spotify, Pandora y YouTube generaron 1.4 mil millones de dólares en ingresos por suscripciones, publicidad y licencias en los EE.UU. el año pasado, un 39 por ciento más que en 2012, mientras que los ingresos por descargas bajaron. Tiene sentido, de esta forma, contradecir al difunto Steve Jobs y dejar de lado el modelo de compra para apostar por lo que la gente quiere: suscripción.