China prohíbe las gráficas de IA de Nvidia: razones, contexto y consecuencias

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gráficas de IA de Nvidia

El crecimiento de la inteligencia artificial en China ha sido tan acelerado como ambicioso. Siendo la segunda economía más grande del mundo, el país ha invertido con fuerza en el desarrollo de chips y modelos de IA propios. Un ejemplo reciente y llamativo es DeepSeek, una plataforma que compite directamente con ChatGPT y que, según sus desarrolladores, puede funcionar en un único chip, algo que ha despertado preocupación en los Estados Unidos.

Este tipo de innovaciones han incentivado a China a redoblar sus esfuerzos por reducir su dependencia de tecnología extranjera, sobre todo en lo que respecta al hardware necesario para entrenar modelos de IA. Por eso, en los últimos meses se ha visto un movimiento estratégico para fomentar el uso de chips nacionales y restringir las importaciones, siendo Nvidia uno de los principales afectados.

Nvidia y su rol clave en el ecosistema de la IA

Nvidia ha sido durante años el líder absoluto en la fabricación de unidades de procesamiento gráfico (GPU) orientadas a la inteligencia artificial. Sus chips, como los modelos H100 y H20, se han convertido en la base de muchos sistemas de IA en todo el mundo. En particular, el chip H20 fue diseñado pensando en el mercado chino, como una forma de sortear las restricciones impuestas por Estados Unidos en 2022 que limitaban la exportación de semiconductores de alta gama hacia China.

Sin embargo, en septiembre de 2025, las autoridades chinas dieron un paso drástico: prohibieron la adquisición y uso de chips Nvidia para pruebas y desarrollo de inteligencia artificial. Empresas como ByteDance y Tencent recibieron instrucciones específicas para cesar pedidos futuros. La medida no solo se trata de una respuesta técnica, sino también de una declaración política y económica.

Supuestas violaciones a leyes antimonopolio

El trasfondo de esta prohibición no se limita a la competencia tecnológica. El gobierno chino acusó a Nvidia de haber infringido leyes antimonopolio tras la adquisición de Mellanox Technologies, una empresa israelí de tecnología de redes. Aunque la operación fue aprobada por China en 2020, una investigación reciente reabrió el caso y concluyó que hubo conductas que podrían haber afectado la competencia dentro del mercado chino.

Estas acusaciones han sido vistas por muchos analistas como un recurso más en el tablero geopolítico que enfrenta a China y Estados Unidos. Tal como ocurrió con las sanciones a Huawei o el veto a TikTok en algunos países, la tensión entre potencias se traduce en decisiones comerciales de alto impacto.

La respuesta doméstica: chips chinos al nivel de Nvidia

China no ha limitado su acción a la prohibición. Paralelamente, ha impulsado el desarrollo de alternativas locales. Alibaba, por ejemplo, anunció recientemente un chip que promete igualar el rendimiento del H20 de Nvidia, reforzando la idea de que el país ya no depende exclusivamente de tecnología extranjera para avanzar en su agenda de IA.

Incluso se ha presentado un nuevo modelo de IA nacional más barato de operar que DeepSeek, lo que indica que el ecosistema local está madurando rápidamente. Sin embargo, hay dudas razonables sobre cuán real es esa independencia. Investigaciones como la publicada por The New York Times revelan que algunas compañías chinas estarían utilizando redes de terceros y contrabando para seguir accediendo a chips de Nvidia, lo que podría indicar que la autosuficiencia anunciada aún no es completa.

Geopolítica y tecnología: un juego de presión

Desde el bloqueo estadounidense en 2022 que restringió el acceso de China a semiconductores de última generación, ambos países han entrado en un ciclo de medidas y contramedidas. El veto a Nvidia podría entenderse como una carta de presión dentro de esa guerra comercial, en la que cada decisión busca reposicionar a su protagonista en el tablero global.

Mientras tanto, Estados Unidos también ha mostrado preocupación por los avances chinos. El hecho de que plataformas como DeepSeek puedan operar con menos recursos computacionales pone en entredicho la necesidad de una infraestructura tan costosa como la usada por OpenAI o Google. Esto podría provocar un cambio de paradigma en el desarrollo de IA a nivel mundial.

Implicaciones para el futuro del sector

El veto a Nvidia en China no es un simple desacuerdo comercial. Es una señal de cómo la inteligencia artificial se ha convertido en el nuevo campo de batalla estratégico. Si China logra consolidar una industria de chips propia y eficaz, podría no solo competir de igual a igual, sino también imponer sus propios estándares técnicos.

Para Nvidia, el golpe es considerable. China representaba una parte importante de su mercado. Aunque sus chips siguen siendo los más avanzados, perder acceso a uno de los mayores consumidores de IA puede reducir su ventaja competitiva. A largo plazo, el riesgo para Estados Unidos está en que este tipo de restricciones aceleren la independencia tecnológica de China, debilitando el control occidental sobre la evolución de la IA.