Xerox y Lexmark unen fuerzas en un movimiento estratégico para consolidar el sector de impresión

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Xerox ha cerrado oficialmente la compra de Lexmark por 1.500 millones de dólares, una operación que se venía gestando desde hace siete meses y que finalmente se concretó el 2 de julio de 2025. Este movimiento estratégico busca fortalecer su posición en un mercado de impresión que sigue transformándose, impulsado por los cambios en la forma de trabajar tras la pandemia.

Con esta integración, se consolidan dos nombres históricos en el mundo de la tecnología de impresión: Xerox, fundada en 1906 y sinónimo de fotocopiadoras, y Lexmark, nacida en 1991 como una escisión de IBM y centrada en impresoras láser y software de gestión documental.

Fortalecimiento del negocio central de Xerox

Para Xerox, la adquisición de Lexmark representa mucho más que una expansión de mercado. Según su CEO, Steve Bandrowczak, se trata de «llevar el negocio al siguiente nivel». La operación refuerza el enfoque de la compañía en su «Reinvención», una estrategia orientada a adaptar su oferta a los nuevos entornos laborales, más digitales y flexibles.

El acuerdo incluye deudas netas y otras obligaciones asumidas, pero también aporta una base de más de 200.000 clientes en 170 países, lo que da una dimensión global al nuevo conglomerado. En total, operará en 125 centros de fabricación y distribución en 16 países, una infraestructura considerable para escalar servicios y llegar a nuevos mercados.

Una combinación de fortalezas complementarias

Lexmark aporta un legado de fiabilidad en impresoras láser, soluciones para sectores críticos como salud y banca, y un software de gestión de impresión reconocido en la industria. Xerox, por su parte, suma su experiencia en servicios de impresión gestionada y soluciones de oficina inteligentes.

La combinación permite a Xerox posicionarse entre los cinco primeros competidores en todos los segmentos principales del mercado de impresión. En términos simples, es como si dos equipos con habilidades distintas se unieran para formar una plantilla más completa y capaz de competir en todas las ligas.

Cambios en el liderazgo y transición organizacional

Con la fusión ya concluida, Steve Bandrowczak continuará como CEO de Xerox, mientras que Allen Waugerman, hasta ahora líder de Lexmark, deja su cargo. No obstante, el equipo directivo combinará talento de ambas empresas, lo que sugiere una integración colaborativa más que una simple absorción.

Este tipo de transiciones pueden ser complejas, pero si se gestionan bien, permiten sumar lo mejor de dos culturas organizacionales. Es como una mudanza en la que cada familia aporta sus mejores muebles para crear un hogar renovado.

Impacto para los clientes

Los usuarios finales serán posiblemente los más beneficiados con la fusión. Se espera una oferta más amplia de productos, mejor cobertura de servicio y soluciones más integradas. Esto podría traducirse en menos dolores de cabeza a la hora de gestionar parques de impresoras o automatizar flujos documentales.

Sin embargo, también podría surgir una preocupación habitual en estos casos: la reducción de la competencia. Cuando dos grandes actores se fusionan, pueden quedar menos opciones en el mercado, lo que podría afectar precios o diversidad de productos.

Una apuesta por el futuro de la impresión

Aunque pueda parecer que la impresión es un sector en declive, la realidad es que está evolucionando. El papel no ha desaparecido, pero ahora se combina con flujos digitales, seguridad documental y soluciones inteligentes. La adquisición de Lexmark por parte de Xerox refleja justamente esa evolución: adaptarse o quedar atrás.

El nuevo gigante que emerge de esta unión buscará consolidarse no solo como proveedor de hardware, sino como socio estratégico en la transformación digital de las oficinas.