Las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China han alcanzado un nuevo nivel en el sector tecnológico, y Nvidia es uno de los actores más perjudicados. La compañía ha revelado que las recientes restricciones del gobierno de Donald Trump para la exportación de chips de inteligencia artificial (IA) están afectando gravemente su negocio, particularmente en lo que respecta a su chip H20, diseñado para centros de datos de alto rendimiento.
Un balance de pérdidas multimillonarias
Durante el primer trimestre de su año fiscal 2026, que terminó el 28 de abril, Nvidia reportó una pérdida de 4.500 millones de dólares directamente relacionada con las exigencias de licencias para exportar el chip H20 a China. A esto se suma un volumen de ventas no concretadas por valor de 2.500 millones de dólares, también atribuido a estas restricciones.
La compañía había anticipado un impacto de aproximadamente 5.500 millones de dólares, pero el escenario terminó siendo aún más adverso. Para el segundo trimestre, Nvidia proyecta una pérdida adicional de 8.000 millones de dólares, dentro de un contexto donde esperaba generar cerca de 45.000 millones en ingresos. Esto representa un freno considerable para una empresa que ha sido líder en el desarrollo de tecnologías clave para la IA.
China: un mercado que ya no está al alcance
El CEO de Nvidia, Jensen Huang, ha sido claro en su mensaje: el mercado chino está, en la práctica, cerrado para la empresa. Según Huang, China representa uno de los entornos más activos en el desarrollo de IA a nivel mundial, con la mitad de los investigadores del área basados en ese país. Para Nvidia, esto significa perder no sólo un mercado de 50.000 millones de dólares, sino también una plataforma estratégica desde donde proyectar liderazgo global.
«La plataforma que triunfa en China está en buena posición para liderar a nivel global hoy», dijo Huang durante la llamada de resultados financieros. Sin embargo, enfatizó que las limitaciones actuales impiden a Nvidia ajustar más el diseño de su chip Hopper —base del H20— para cumplir con los nuevos requisitos. En otras palabras, no hay margen técnico viable para adaptarse a las reglas sin sacrificar la funcionalidad del producto.
Consecuencias más allá del negocio
La disputa va más allá de simples cifras contables. Para Huang, las políticas de la administración Trump, que buscan frenar el avance tecnológico de China, podrían terminar teniendo un efecto contrario: fortalecer a los fabricantes chinos al eliminar la competencia directa de empresas estadounidenses como Nvidia.
Esta visión se alinea con sus críticas a otras medidas recientes del gobierno. Si bien Huang celebró que se haya descartado la «Artificial Intelligence Diffusion Rule» de la administración Biden —una normativa que habría restringido aún más la exportación de tecnologías de IA—, sus declaraciones dejan claro que el entorno regulatorio sigue siendo volátil y hostil para los fabricantes de semiconductores.
¿Tiene Nvidia un plan B para China?
En el corto plazo, la compañía no tiene una solución clara para el problema. Huang admitió que Nvidia está explorando formas de seguir siendo competitiva en el mercado chino, pero por ahora deben asumir el impacto financiero y operativo de las restricciones. Esto significa que buena parte de su portafolio para centros de datos ha quedado fuera de juego en uno de los territorios con mayor demanda de capacidades avanzadas de IA.
Desde una perspectiva estratégica, esto podría empujar a Nvidia a diversificar aún más sus mercados y acelerar su presencia en regiones como India, Sudeste Asiático o América Latina, donde las tensiones comerciales con Estados Unidos no son un factor limitante. También podría fomentar una reestructuración interna que apunte a desarrollar productos con versiones específicamente adaptadas a regiones con distintas normativas de exportación.
Un panorama incierto para toda la industria
El caso de Nvidia no es aislado. Otras empresas del sector de semiconductores también podrían verse afectadas si las restricciones continúan o se expanden. Y si bien la intención del gobierno estadounidense es mantener el liderazgo tecnológico global, este tipo de políticas pueden generar incentivos para que China acelere su autonomía tecnológica, algo que ya viene impulsando desde hace varios años.
Como si se tratara de una carrera de resistencia, las decisiones políticas y las capacidades técnicas están entrelazadas en un escenario donde cada movimiento tiene consecuencias globales. Para Nvidia, esto significa replantear su papel en el tablero mundial de la inteligencia artificial y asumir que el liderazgo no se construye solo con innovación, sino también con diplomacia y adaptabilidad.
