La compañía Yahoo, conocida por su legado en el mundo de las búsquedas y servicios online, está trazando una estrategia audaz para recuperar protagonismo en el ecosistema digital. En medio del juicio antimonopolio que enfrenta a Google con el Departamento de Justicia de Estados Unidos, ha salido a la luz que Yahoo no solo está prototipando su propio navegador web, sino que también se muestra dispuesta a adquirir Chrome si una decisión judicial obliga a Google a venderlo.
La importancia de controlar un navegador web
Para entender la magnitud de esta movida, pensemos en un navegador como en una gran avenida comercial. Tener el control de esa avenida permite decidir qué tiendas son más visibles y cuáles podrían quedar en segundo plano. En el caso de Chrome, su dominio convierte a Google en el dueño de esa vía principal, asegurando que su motor de búsqueda sea el primero en llegar a los usuarios.
Yahoo prototipa su propio navegador
Durante el juicio, Brian Provost, gerente general de Yahoo Search, testificó sobre la importancia crítica de los navegadores en la captura de búsquedas en internet. Según Provost, aproximadamente el 60% de las consultas de búsqueda se realizan directamente desde la barra de direcciones de los navegadores. Esta dinámica refuerza la idea de que quien controla el navegador, también tiene una ventaja significativa en el mercado de las búsquedas.
Desde mediados de 2024, Yahoo ha estado trabajando en el desarrollo interno de un prototipo de navegador propio, un proceso que estiman tomará entre seis y nueve meses. No obstante, construir una herramienta competitiva desde cero es como plantar un árbol: lleva tiempo crecer y alcanzar la altura de los gigantes establecidos. Por eso, adquirir Chrome se presenta como una solución más rápida y efectiva para ganar terreno en el mercado.
El escenario de adquisición de Chrome
La posibilidad de que Google deba vender Chrome surge de la acusación de que ha creado un monopolio de búsqueda que dificulta la competencia. La DOJ propone como remedio dividir algunas de sus unidades de negocio, incluyendo el navegador. Este escenario ha despertado el interés de otras empresas también. Perplexity y OpenAI manifestaron su intención de adquirir Chrome si se abriera esa oportunidad, aunque el CEO de DuckDuckGo reconoció que no podrían afrontar el coste.
Adquirir Chrome no sería una tarea menor: Provost calculó que la operación podría costar «decenas de miles de millones de dólares«. Sin embargo, Yahoo cuenta con un as bajo la manga: el respaldo financiero de Apollo Global Management, su actual propietaria. Apollo, que también es dueña de la histórica marca Netscape (aunque inactiva actualmente), podría proporcionar los recursos necesarios para esta adquisición.
Implicaciones para Yahoo y el mercado de búsqueda
Provost subrayó que poseer Chrome podría hacer que la cuota de mercado de Yahoo Search, actualmente de un modesto 3%, se disparara a cifras de dos dígitos. El control sobre un navegador tan influyente daría a Yahoo una posición estratégica en un mercado donde la visibilidad es clave para el éxito.
Ahora bien, desarrollar un navegador propio sigue siendo una opción viable para Yahoo si la adquisición de Chrome no se concreta. La creación de un navegador implica enormes desafíos técnicos, regulatorios y de adopción por parte de los usuarios. Es como construir un parque de atracciones: no basta con levantar las estructuras; hay que atraer visitantes, asegurar que se queden y que recomienden la experiencia.
Un mercado de navegadores en transformación
Por el momento, Yahoo está también en «conversaciones activas» para adquirir otros navegadores ya existentes, aunque no se reveló cuáles. Esto muestra que la empresa está explorando todas las vías posibles para reforzar su presencia en internet.
El movimiento de Yahoo refleja una tendencia más amplia: el mercado de navegadores, que durante mucho tiempo pareció estático con Chrome en la cima, está despertando un nuevo interés. Empresas emergentes y veteranas perciben que, con los cambios regulatorios y el creciente escrutinio sobre los gigantes tecnológicos, podría abrirse una ventana para reorganizar el poder en la web.
Mientras tanto, los usuarios podrían beneficiarse de un panorama más competitivo, con nuevas alternativas que prioricen la privacidad, la velocidad o integraciones innovadoras. Si Yahoo logra materializar su proyecto, podríamos ver una nueva etapa donde las opciones para navegar por internet se diversifiquen, recordándonos la época en que elegir un navegador era una decisión realmente abierta.
