Freidora de aire, horno o microondas: cuánto consume cada uno de verdad y cómo calcular lo que te cuesta

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Freidora de aire, horno o microondas: cuánto consume cada uno de verdad y cómo calcular lo que te cuesta

Respuesta corta: para cantidades pequeñas, la freidora de aire gasta entre un tercio y la mitad de la electricidad que un horno eléctrico, y para calentar, el microondas también ahorra mucho frente al horno. Pero no existe un dato oficial de consumo para freidoras ni microondas, porque no tienen etiqueta energética, y la ventaja de la freidora desaparece en cuanto tienes que cocinar por tandas. Esta guía te da las cifras medidas que sí existen y la fórmula para hacer la cuenta con tu factura de la luz.

Para quién es: para quien está pensando en comprar una freidora de aire para ahorrar, o quiere saber qué aparato encender.

¿Qué dato oficial existe sobre el consumo de cada aparato?

Solo el horno tiene un dato de consumo normalizado y oficial; la freidora de aire y el microondas no.

Los hornos domésticos llevan etiqueta energética europea según el Reglamento Delegado (UE) 65/2014, aplicable desde el 1 de enero de 2015. Según la página de la Comisión Europea sobre hornos, la etiqueta muestra:

  • La clase de eficiencia, de A+++ a D.
  • El volumen de la cavidad en litros.
  • El consumo por ciclo en kWh en modo convencional (calor arriba y abajo).
  • El consumo por ciclo en kWh en modo de aire forzado, si el horno lo tiene.

Ese «ciclo» es el calentamiento de una carga normalizada en laboratorio: sirve para comparar hornos, no para saber cuánto gastará tu asado.

Y aquí está la clave: el mismo reglamento excluye expresamente los hornos con función de calentamiento por microondas, los hornos de pequeño tamaño (cavidades de menos de 250 mm de ancho y fondo, o menos de 120 mm de alto) y los hornos portátiles de menos de 18 kg. En la lista de productos con etiqueta energética de la Comisión no aparece ninguna categoría para freidoras de aire ni para pequeños electrodomésticos de cocina. Si un vendedor te habla de la «clase energética» de su freidora, pregúntale de qué norma la saca.

Para leer estas etiquetas, explicamos la etiqueta energética de móviles y tablets, icono a icono, que sigue la misma lógica.

¿Cuánto gasta una freidora de aire frente al horno en una prueba real?

En la prueba de laboratorio más detallada que hemos encontrado, la de la organización de consumidores británica Which?, la freidora usó entre el 31 % y el 47 % de la energía del horno eléctrico integrado para las mismas recetas. Which? midió el consumo real con equipos calibrados, incluido el precalentamiento, y actualizó la comparativa de freidora de aire frente a horno en octubre de 2026:

RecetaFreidora de aireHorno eléctricoCoste con 0,15 €/kWh (freidora / horno)*
Pollo asado de 1,3-1,4 kg0,54 kWh (53 min)1,157 kWh (76 min)0,08 € / 0,17 €
Patatas fritas, dos raciones0,287 kWh (23 min)0,863 kWh (33 min)0,04 € / 0,13 €
Una patata asada de unos 200 g0,392 kWh (48 min)1,084 kWh (68 min)0,06 € / 0,16 €
Bizcocho0,223 kWh (33 min)0,71 kWh0,03 € / 0,11 €

*Precio ilustrativo, no el de tu tarifa: mira el tuyo en la factura. Cálculo nuestro a partir de los kWh de Which?.

Hay letra pequeña, y Which? la da. El bizcocho de la freidora fue más pequeño porque no cabía uno entero. Solo entraba una patata. El fabricante de la freidora recomendaba no pasar de 500 g de patatas, unas dos o tres raciones. La conclusión de la propia organización es que el ahorro es considerable con cantidades pequeñas, pero cae rápido si hay que cocinar por tandas, y que para una comida familiar el horno puede seguir siendo lo más económico.

La organización australiana CHOICE coincide en su guía sobre los aparatos de cocina más baratos de usar: el horno es en general el más caro por ser el más grande, y la freidora gasta menos al ser pequeña y calentarse antes, salvo que cocines por tandas.

¿Y el microondas?

Para calentar y para muchas cocciones cortas, el microondas gasta mucha menos energía que el horno, pero tampoco tiene un dato oficial comparable. La Guía práctica de la energía del IDAE sostiene que usar el microondas en lugar del horno convencional supone un ahorro de entre el 60 % y el 70 % de energía, además de tiempo. Ojo: es una guía de 2010 que no detalla cómo llegó a esa cifra, así que tómala como orden de magnitud.

La cifra medida más concreta que hemos encontrado es la de CHOICE: tras probar más de 54 microondas, calcula su coste anual a partir de recalentar un plato cada día. Con sus propios supuestos (30 céntimos australianos por kWh), el rango equivale a entre unos 32 y 56 kWh al año, es decir, del orden de 0,09 a 0,15 kWh por plato recalentado (cálculo nuestro). Con el precio ilustrativo de 0,15 €/kWh, entre uno y dos céntimos por plato.

La propia CHOICE matiza que descongelar o cocinar a otras potencias cambia el consumo, y recuerda que el microondas y otros aparatos pueden consumir en espera. Ese consumo en espera tiene su propia cuenta, que explicamos con cifras en nuestra guía sobre cuánto suman los aparatos en espera en la factura de la luz.

¿Cómo calculo el coste con mi factura?

Multiplica los vatios del aparato por las horas de uso, divide entre 1.000 y tendrás los kWh; multiplica los kWh por el precio del kWh de tu factura y tendrás el coste. Es el método que propone Which? cuando no tienes un medidor.

Coste (€) = potencia (W) × horas ÷ 1.000 × precio del kWh (€)

Ejemplo con una freidora de 1.500 W durante 20 minutos (un tercio de hora): 1.500 × 0,33 ÷ 1.000 = 0,5 kWh. Con 0,15 €/kWh, unos 7,5 céntimos.

Ese resultado es un techo: Which? advierte de que la fórmula supone que el aparato va siempre a máxima potencia, y no es así cuando regula la temperatura. Para el dato real, usa un enchufe medidor.

Dos ajustes más para afinar:

  • Tu precio del kWh no es fijo si tienes una tarifa por tramos horarios: el mismo pollo cuesta distinto a mediodía que por la noche.
  • El horno tiene trucos baratos. La Comisión Europea recomienda usar el modo de aire forzado (permite bajar la temperatura), no abrir la puerta, aprovechar para hornear varias cosas seguidas y apagar 10 minutos antes del final. El IDAE añade que cada vez que abres la puerta pierdes al menos un 20 % de la energía acumulada y que no suele hacer falta precalentar para cocciones de más de una hora.

Mi lectura es que el debate está mal planteado. La freidora de aire no es «el electrodoméstico que ahorra», es un horno pequeño: gasta menos porque calienta menos volumen. Cuando la comida cabe en la cesta, gana con claridad; cuando no cabe, deja de ganar. Comprar una solo para ahorrar luz tiene una amortización lenta (con las cifras de Which?, unos pocos céntimos por uso), y tiene más sentido si ya ibas a cocinar raciones pequeñas a menudo.

Falta un dato oficial. Mientras freidoras y microondas no tengan ensayo normalizado ni etiqueta, cada fabricante anunciará ahorros que nadie puede comparar; la mejor fuente es tu enchufe medidor y la peor, el porcentaje impreso en la caja.