Apple comprobará si hay «contenido dañino» en los elementos de iCloud que compartas con el permiso «Cualquier persona con el enlace», a partir de iOS 27.3 y del resto de actualizaciones 27.3. Compartir algo con ese permiso implica, además, que ese contenido deja de estar cifrado de extremo a extremo. Lo adelanta The Verge a partir de un documento de soporte de la propia Apple, difundido antes por 9to5Mac.
La frase clave del documento, según The Verge, es que cuando compartes un elemento accesible por «cualquier persona con el enlace» en la versión 27.3 o posterior de iOS, iPadOS, macOS y visionOS, «ese contenido queda accesible para Apple para comprobar si hay contenido dañino». Apple no define en ese documento qué entiende por «contenido dañino».
¿Qué revisará Apple exactamente y cuándo?
Solo lo que compartes con un enlace abierto a cualquiera, no todo tu iCloud. El cambio afecta a los elementos marcados como accesibles por «cualquier persona con el enlace»; esos archivos pasan a ser comprobables por Apple y, en el proceso, pierden el cifrado de extremo a extremo que protege el resto de tus datos. Lo que guardas para ti sigue como estaba.
Según The Verge, Apple lanzó ayer las primeras betas para desarrolladores de las versiones 27.3 y tiene previsto publicar iOS 27.3 en diciembre. La compañía se reserva el derecho a «mover, rechazar, modificar, eliminar o borrar» cualquier contenido dañino que un usuario intente subir, y puede bloquear o inhabilitar cuentas, impedir que alguien cree una nueva o, «si es necesario», recurrir a las fuerzas del orden. Son potestades amplias para una categoría, la de «contenido dañino», que el propio documento deja sin definir. Conviene recordar aquí qué protege y qué no el cifrado de extremo a extremo, y qué apps lo llevan activado por defecto: lo que viaja por un enlace público nunca fue el escenario más protegido, pero ahora Apple lo dice explícitamente.
¿Por qué lo hace ahora y qué tiene que ver con 2021?
Porque llega después de años de presión para que Apple actúe contra el material de abuso sexual infantil almacenado en iCloud. The Verge enmarca el movimiento en esas peticiones, y es imposible leerlo sin recordar lo que pasó en 2021.
Aquel año Apple anunció un sistema para detectar ese material directamente en el dispositivo, comparando las fotos con una base de datos antes de subirlas a iCloud. La reacción de expertos en privacidad y organizaciones de derechos digitales fue tan dura —por el riesgo de convertir cada iPhone en un escáner permanente— que Apple acabó archivando el plan y, en su lugar, amplió el cifrado de extremo a extremo de iCloud. El giro de ahora es distinto en lo técnico: no escanea tu dispositivo ni tu biblioteca privada, sino el contenido que tú decides hacer público mediante un enlace, y lo hace en sus servidores. Para el usuario que necesita el máximo blindaje existen herramientas aparte, como el Modo de Aislamiento del iPhone y la Protección Avanzada de Android, pensadas para perfiles de alto riesgo.
¿Es un problema para la privacidad del usuario normal?
Para la mayoría, el impacto directo es limitado: solo pierde el cifrado lo que haces público a propósito. Un enlace «para cualquiera» ya era, por definición, contenido que pones al alcance de desconocidos, así que el salto de privacidad es menor de lo que el titular sugiere. El matiz incómodo es otro: que Apple no diga qué es «contenido dañino» y se reserve a la vez el derecho a borrarlo, cerrar cuentas y avisar a las autoridades.
Esto no ocurre en el vacío. Gobiernos de medio mundo empujan a las plataformas a vigilar más y antes, especialmente en lo que toca a menores, como refleja el informe de la UE que está dando forma a las restricciones de internet para los más jóvenes.
Mi lectura es que Apple ha encontrado la vía intermedia que le faltaba en 2021: revisar solo lo que se comparte públicamente, en el servidor y sin tocar la biblioteca privada ni el cifrado del resto de iCloud. Es defendible y, seguramente, más proporcionado que escanear el dispositivo de todos. Pero la letra pequeña merece atención: una categoría sin definir («contenido dañino») combinada con el poder de borrar y de avisar a la policía es exactamente el tipo de cláusula que conviene que Apple concrete antes de diciembre, no después. La buena noticia es que la compañía parece haber aprendido del error de hace cinco años. La que queda por ver es dónde traza, esta vez, la línea.
