NAS en casa o nube: cuándo compensa montar tu propio almacenamiento y cuándo es mejor pagar a Google, Apple o Microsoft

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NAS en casa o nube: cuándo compensa montar tu propio almacenamiento y cuándo es mejor pagar a Google, Apple o Microsoft

Un NAS es un pequeño ordenador con discos que vive en tu red y guarda los archivos de toda la casa. Compensa si tienes varios teras de fotos y vídeo, varios usuarios y ganas de mantenerlo. Si lo que tienes son unos cientos de gigas y no quieres pensar en discos, actualizaciones ni seguridad, un plan de iCloud+, Google One o Microsoft 365 sale más tranquilo. Y en ningún caso un NAS solo es una copia de seguridad: necesitas una copia fuera de casa.

Esta guía explica qué hace un NAS, qué riesgos reales tiene, cuánto cuesta la nube con precios oficiales y cómo encaja todo en la regla 3-2-1.

Antes de los datos, una postura: creo que la pregunta «NAS o nube» está mal planteada. La pregunta útil es dónde vive tu copia principal y dónde vive la copia de seguridad, porque las dos opciones fallan de forma distinta: el NAS falla por discos, por ataques o por un incendio; la nube falla por una cuenta bloqueada, un borrado sincronizado o una subida de precio. Quien tiene las dos cosas bien combinadas duerme mejor que quien elige solo una.

¿Qué es un NAS y qué te da que no te da la nube?

Un NAS (almacenamiento conectado a la red) es un aparato con uno o varios discos duros que comparte archivos con todos los dispositivos de casa y puede hacer copias automáticas de ellos. La diferencia con la nube es que los datos están físicamente en tu salón y no pagas por gigabyte cada mes.

Lo que ganas es capacidad barata a largo plazo, velocidad dentro de casa y control: decides qué se guarda, quién accede y durante cuánto tiempo. Fabricantes como Synology plantean el NAS como el destino de las copias del PC y, a la vez, como origen de una copia hacia su propio servicio en la nube, Synology C2 Storage.

Lo que pierdes es comodidad. Un NAS hay que configurarlo, actualizarlo y vigilarlo. Si no te apetece, ese «control» se convierte en un aparato olvidado en un rincón con tus fotos dentro.

¿Qué riesgos tiene un NAS doméstico?

Los dos grandes son los discos que fallan y el ransomware que entra por internet. Ninguno es raro y los dos se mitigan, pero solo si los tienes en cuenta desde el primer día.

Discos. El mejor dato público sobre fallos es el de Backblaze, que analiza los discos de sus centros de datos. En su informe del segundo trimestre de 2026, con 354.415 discos, la tasa de fallo anualizada del trimestre fue del 1,73 %, la más alta «en bastante tiempo» según la empresa, y la acumulada de toda la flota, del 1,41 %. Entre modelos la diferencia es enorme: del 0,55 % de algunos a más del 9 % de otros en ese trimestre. Son discos de uso profesional, no los de un NAS doméstico, pero la lección vale: los discos fallan, y no avisan. Si quieres el detalle, aquí va cuánto dura de verdad un disco duro, un SSD o una microSD.

Ransomware. El caso de manual es DeadBolt. En enero de 2022, QNAP avisó de que este ransomware atacaba de forma masiva los NAS expuestos a internet sin protección y cifraba los datos para pedir un rescate en bitcoin, según recogió The Hacker News. El medio contó al menos 3.687 equipos cifrados con datos del buscador Censys. QNAP pidió actualizar el sistema, desactivar la redirección de puertos del router y apagar UPnP en el NAS.

La moraleja no es «QNAP mal, otra marca bien». Es que un NAS abierto a internet y sin actualizar es un objetivo. Igual que con cualquier aparato, cuando deja de recibir actualizaciones el riesgo sube.

La regla 3-2-1, explicada para casa

Tres copias de tus datos, en dos soportes distintos y una de ellas fuera de casa. Es la formulación que usa el propio Synology en su página de copias de seguridad, y es el motivo por el que un NAS no basta por sí solo.

Synology lo dice sin rodeos: las copias locales no protegen contra incendios, desastres naturales ni el robo de todo el equipo, y la copia externa «suele ser el paso más difícil y costoso». Traducido a una casa:

  1. Copia 1: los archivos originales en el ordenador o el móvil.
  2. Copia 2: el NAS, que recibe copias automáticas.
  3. Copia 3: fuera de casa, ya sea un servicio en la nube o un disco que guardas en otro sitio.

Un apunte que mucha gente pasa por alto: tener dos discos en espejo (RAID) dentro del NAS no es una copia de seguridad. Como recuerda el blog oficial de QNAP, el RAID protege sobre todo contra la avería de un disco, pero no contra virus, archivos corruptos, borrados accidentales, robos o un incendio. Y cuando el desastre ya ha ocurrido, conviene saber qué se puede recuperar de verdad en un SSD, un disco o la nube.

¿Cuánto cuesta quedarse en la nube?

Desde menos de un euro al mes por 50 GB hasta unos 10 euros al mes por 2 TB, según el servicio. Estos son los precios oficiales consultados el 31 de octubre de 2026:

ServicioPlanPrecio
iCloud+ (zona euro)50 GB / 200 GB / 2 TB0,99 / 2,99 / 9,99 € al mes
iCloud+6 TB / 12 TB29,99 / 59,99 € al mes
Microsoft 365 Básico100 GB20 € al año
Microsoft 365 Personal1 TB99 € al año
Microsoft 365 Familiahasta 6 TB (1 TB por persona)129 € al año
Google One100 GB (Basic), 2 TB (Google AI Plus), 5 TB (Google AI Pro)consulta el precio en la web

Apple incluye 5 GB gratis y Google, 15 GB compartidos entre Gmail, Drive y Fotos. En el caso de Google One no ha sido posible leer los precios en euros en la página oficial, que los muestra según la cuenta, así que no los damos.

Una cuenta rápida: 2 TB en iCloud+ son unos 120 euros al año, unos 600 euros en cinco años. El plan Familia de Microsoft da un tera a cada una de seis personas por 129 euros al año, que es difícil de batir si tu casa ya vive en Windows y Office.

Entonces, ¿para quién compensa un NAS?

Para casas con varios teras que crecen cada año, varios usuarios y alguien dispuesto a mantenerlo. Fotógrafos aficionados, familias que graban mucho vídeo o quien quiere centralizar las copias de varios ordenadores sin pagar por cada tera.

Para el resto, mi recomendación es al revés de lo que suele leerse en foros: empieza por la nube que ya usas, ajusta el plan a lo que de verdad ocupas y añade un disco externo como segunda copia. Si un día la factura de la nube se dispara o tu archivo pasa de un par de teras, entonces sí, el NAS empieza a tener sentido, siempre con su propia copia fuera de casa y sin abrirlo a internet a la ligera. Montar un NAS para sustituir a la nube es cambiar un riesgo por otro; montarlo para complementarla es lo que de verdad protege tus fotos.