Estafas románticas en apps de citas y redes: las señales que se repiten

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Estafas románticas en apps de citas y redes: las señales que se repiten

Para quién es: para quien usa aplicaciones de citas o conoce gente por redes sociales, y para quien sospecha que un familiar está atrapado en una relación online que pide dinero. Qué consigues: reconocer el guion que siguen casi todas estas estafas, saber en qué momento la conversación romántica se convierte en una «oportunidad de inversión» y qué hacer si ya has pagado.

La estafa romántica no es un engaño improvisado, es un procedimiento. Primero alguien construye una relación de confianza durante semanas; después aparece el dinero, casi siempre como emergencia o como inversión en criptomonedas. Si una persona a la que no has visto nunca en persona te pide dinero, o te anima a invertir en una plataforma que ella te recomienda, la respuesta es no. Sin matices.

Las cifras explican por qué conviene tomárselo en serio. El informe anual 2025 del IC3 del FBI registra 23.159 denuncias por fraudes de confianza o románticos en Estados Unidos, frente a 17.910 en 2024, y 929 millones de dólares en pérdidas (≈ 829 millones de euros), frente a 672 millones el año anterior. Solo entre mayores de 60 años, las pérdidas por esta categoría superan los 584 millones de dólares (≈ 521 millones de euros).

Son datos de Estados Unidos. En España, la Policía Nacional también ha alertado de este fraude: una de sus campañas en redes lo resumía con el lema «Empieza como una cita y termina como una #estafa», según recogió Genbeta.

¿Cómo empieza una estafa romántica?

Empieza como cualquier conversación normal, y esa es la trampa. Lo que la delata no es el primer mensaje, sino una serie de movimientos que se repiten caso tras caso.

Las recomendaciones de seguridad de Tinder describen bien esos movimientos:

  • Prisa por salir de la aplicación. Quien tiene malas intenciones intenta pasar la conversación cuanto antes a SMS, mensajería, correo o llamadas, porque dentro de la app hay sistemas de detección.
  • Relación seria sin haberos visto. Intenta establecer una relación seria sin que os conozcáis y esquiva tus preguntas.
  • Evita la videollamada. No quiere conocerte en persona ni hacer una llamada de teléfono o de vídeo.
  • Distancia y extranjero. Dice ser de tu país, pero está «atrapado» en otro sitio y necesita ayuda económica para volver.

Y luego llega la petición. Tinder lo dice sin rodeos: nunca envíes dinero, ni por transferencia ni por una aplicación, aunque la otra persona asegure estar en una situación crítica, porque esas operaciones son casi imposibles de revertir.

Hay un matiz nuevo que conviene añadir a la lista clásica. El propio IC3 señala que los estafadores ya usan perfiles falsos y guiones generados con chatbots para sonar más creíbles, y cifra en más de 19 millones de dólares las pérdidas en estafas románticas con probable intervención de IA en 2025. Una foto perfecta o una conversación impecable ya no prueban nada, y saber cómo detectar vídeos, voces e imágenes falsas generadas con IA forma parte de la higiene básica de cualquier persona que ligue por internet.

Cuando el amor se convierte en inversión: el «pig butchering»

La variante más cara mezcla el romance con las criptomonedas. La red de delitos financieros del Tesoro de Estados Unidos, FinCEN, la describió en una alerta de septiembre de 2023: se llama pig butchering porque recuerda a engordar un cerdo antes de la matanza. Primero «engordan» a la víctima con una relación de confianza; después la «sacrifican» quedándose con sus ahorros.

El guion, según el informe del IC3, es casi siempre el mismo:

  1. El contacto llega por un SMS, una red social, un anuncio o una aplicación de citas, y la conversación salta rápido a una app de mensajería.
  2. Aparece la idea de invertir en criptomonedas u oro, a veces con un supuesto grupo de expertos.
  3. La víctima envía dinero a una plataforma falsa que le muestra beneficios ficticios e incluso le ofrece préstamos para invertir más.
  4. Al intentar retirar, le exigen «impuestos» o «comisiones». Es el último exprimido antes de desaparecer.

El fraude de inversión en criptomonedas fue en 2025 la mayor fuente de pérdidas económicas de todas las que recoge el IC3: 7.200 millones de dólares (≈ 6.400 millones de euros). Y detrás no hay un listillo solitario. El FBI atribuye buena parte de estas operaciones a organizaciones criminales del sudeste asiático que usan como mano de obra forzada a víctimas de trata de personas.

Ese dato me parece clave para entender el problema. La persona que escribe al otro lado puede ser también una víctima, siguiendo un guion bajo coacción en un centro de estafas. Por eso las conversaciones son tan pulidas y tan pacientes: es un trabajo, no un flechazo.

La Policía Nacional insiste en el mismo punto, según la cobertura de Genbeta de su campaña: informarse sobre la legalidad de cualquier plataforma antes de invertir.

Ya he pagado: qué hacer ahora

Lo primero, cortar. No envíes un euro más, por mucho que la otra persona te prometa devolverlo todo si pagas «la última comisión».

Después, sigue este orden:

  • Llama a tu banco cuanto antes y explica que se trata de un fraude. Cuanto más rápido actúes, más opciones hay.
  • Denuncia ante la Policía Nacional o la Guardia Civil, con capturas de las conversaciones, perfiles, direcciones de las plataformas y justificantes de pago.
  • Reporta el perfil en la aplicación. Tinder y Bumble tienen herramientas para bloquear y denunciar, y Bumble recuerda que puedes reportar aunque ya hayas deshecho el match.
  • Pide ayuda gratuita. El 017 es la línea de ayuda en ciberseguridad de INCIBE, gratuita y confidencial, como explica el propio INCIBE.
  • Desconfía de quien promete recuperar tu dinero. El IC3 advierte de las estafas de recuperación: después del primer golpe aparecen supuestos expertos que, a cambio de una tarifa, dicen poder rescatar lo perdido.

Si además diste contraseñas, códigos o acceso remoto a tu dispositivo durante la «relación», revisa la guía sobre cómo saber si te han hackeado y qué hacer paso a paso.

Para prevenir, las apps ya ofrecen herramientas útiles: Bumble tiene verificación por foto y videollamadas dentro de la aplicación para no dar tu número antes de tiempo. Úsalas, pero sin olvidar que el IC3 ya documenta estafas con voz clonada: la tecnología ayuda a filtrar, no garantiza nada.

Creo que estas estafas se combaten peor de lo que deberían por la vergüenza. Quien ha caído tarda en contarlo, y ese silencio es justo el margen que necesitan los estafadores. Si alguien de tu entorno habla de una pareja que nunca aparece en vídeo y que de pronto sabe mucho de criptomonedas, no le juzgues: pregúntale. Es probable que esa conversación valga más que cualquier filtro de la aplicación.