Meta dice que ya ha resuelto el fallo de sus gafas, pero no explica qué pasó ni qué ocurre con el audio que grabaron por error

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Unas gafas atrapan una conversación, metáfora de la grabación no autorizada.

Un propietario de varias Ray-Ban Meta contó en Reddit que sus gafas estaban activando el asistente y guardando grabaciones de audio y transcripciones sin que él dijera «Hey Meta», con esa opción desactivada. Meta respondió a Android Authority, el medio que destapó el caso el 13 de octubre, con dos frases: que el problema está resuelto y que cualquiera puede revisar y borrar su registro de voz desde los ajustes.

Y ahí se acaba todo lo que sabemos. Meta no ha publicado ningún comunicado, ni ha explicado qué falló, ni ha dicho a cuánta gente afectó, ni ha identificado la versión que lo corrige.

¿Qué contó el usuario exactamente?

Que tras una actualización reciente de firmware sus gafas empezaron a registrar conversaciones normales. Según su relato, le ocurrió con tres pares distintos, de segunda y tercera generación, y encontró las grabaciones y sus transcripciones en el registro de actividad de voz de la aplicación de Meta AI. En algunos casos, cuenta, el LED blanco llegaba a encenderse durante conversaciones corrientes.

Conviene ser preciso con lo que esto es: una activación accidental del asistente, no una escucha continua y encubierta. Es un problema conocido en los asistentes de voz, los llamados falsos positivos, y tiene literatura detrás. Lo que lo hace incómodo aquí es el dispositivo: unas gafas que llevas puestas en una cena o en una reunión.

Android Authority hizo lo correcto: contactó con Meta y dice no haber podido reproducir el comportamiento de forma independiente, y describe los casos reportados como limitados. No hay indicios de un fallo generalizado.

¿Qué ha dicho Meta?

Lo mínimo. «Este problema se ha resuelto», respondió un portavoz sin identificar, y añadió que «la gente puede gestionar, revisar y borrar los registros de voz de sus interacciones con Meta AI desde los ajustes en cualquier momento».

Lo que no hay: causa del fallo, número de versión, fecha del despliegue, alcance ni respuesta a la pregunta más obvia, que Android Authority formuló expresamente. ¿Qué pasa con el audio que ya se grabó? La única vía que ofrece Meta es que el usuario lo borre a mano.

Según TechSpot, el soporte técnico le había recomendado al usuario desactivar los permisos de micrófono y cámara, apagar la detección de uso, borrar el historial y desactivar las actualizaciones automáticas. Es decir: inutilizar el producto.

¿Qué pasa con las grabaciones guardadas?

Esta es la parte que de verdad importa, y es anterior al fallo. Meta ya almacenaba por defecto las grabaciones de voz de estas gafas, y su aviso de privacidad menciona activaciones no intencionadas y que parte de ese material puede ser revisado por personal para mejorar sus servicios de voz, según recoge TechRadar.

Ya contamos en su momento que las Ray-Ban Meta pasaron a escucharte y grabarte por defecto, cuando desapareció la opción de no almacenar las grabaciones. Un fallo que dispara el asistente solo tiene consecuencias muy distintas según lo que el sistema haga después con ese audio, y eso Meta no lo ha aclarado en esta ocasión. Es, además, una empresa que ya afronta un frente judicial por este mismo terreno: en septiembre contamos que una demanda colectiva en Chicago acusa a Meta de haber desarrollado reconocimiento facial para sus gafas.

En España, la AEPD recordó este verano, en una guía sobre gafas inteligentes, que «las grabaciones de voz de personas físicas identificadas o identificables son datos de carácter personal» y que la responsabilidad por el mal uso de estos dispositivos recae en quien los lleva puestos. La agencia aclara que eso no significa que estas gafas incumplan la normativa: tienen usos legítimos. Conviene decir también que ninguna autoridad de protección de datos se ha pronunciado sobre este caso, ni consta ningún afectado en la Unión Europea.

El usuario que dio el aviso afirma estar consultando con un abogado una posible demanda colectiva si otros clientes encuentran las mismas grabaciones. No hay ninguna demanda presentada.

Mi lectura es que el problema de Meta aquí no es el fallo, que puede pasarle a cualquier fabricante, sino la respuesta. Dos frases por correo a un medio, sin comunicado, sin causa y sin decir qué ocurre con el audio capturado por error, es exactamente lo contrario de lo que exige un producto que lleva un micrófono en la cara de alguien que se sienta enfrente de ti. Las gafas de Meta se venden por millones y su mayor problema de reputación no es técnico: es que nadie fuera de la empresa sabe nunca qué está pasando dentro. Esto lo confirma. Ya vimos algo parecido cuando varios pubs del Reino Unido las prohibieron porque nadie mira el LED.