Science Corp ha comunicado el primer caso de un paciente con la enfermedad de Stargardt que usa su implante retinal PRIMA: un hombre implantado en mayo en el Sydney Eye Hospital, en Australia, que reconoció una letra en su primera sesión de rehabilitación y leyó una palabra en la segunda. Lo publicó la empresa el 13 de octubre en su web.
Es un solo paciente, no los resultados de un ensayo: según la empresa, su primer paciente con Stargardt. Y llega con un implante que ya ha mostrado buenos resultados en otra enfermedad.
¿Qué es PRIMA y cómo funciona?
PRIMA es un implante subretiniano: un chip de 2 × 2 milímetros y 30 micras de grosor que se coloca bajo la retina, en el lugar de los fotorreceptores perdidos. Tiene 378 píxeles fotovoltaicos de 100 micras que convierten luz en señal eléctrica, que recogen las células de la retina que siguen vivas, según Retinal Physician y la propia empresa.
El paciente lleva unas gafas con cámara que proyectan luz infrarroja de 880 nanómetros sobre el chip y permiten ampliar la imagen entre 1 y 12 veces. Science Corp adquirió esta tecnología a la francesa Pixium Vision.
¿Qué se sabe del ensayo en Stargardt?
El caso forma parte del ensayo PRIMAlia (registrado como NCT07266584), que se realiza en Australia con el dispositivo en fase de investigación y que supervisa el doctor Matthew Simunovic. La empresa no ha publicado cuántos pacientes participarán.
La enfermedad de Stargardt es una degeneración macular hereditaria que destruye la visión central. Science Corp la cifra en 1 de cada 10.000 personas, según su anuncio de financiación de marzo.
En Estados Unidos, PRIMA no está aprobado: la FDA le ha concedido la designación de dispositivo de uso humanitario para la atrofia geográfica y para Stargardt, un paso previo, no una autorización. En la Unión Europea sí tiene marcado CE, pero para atrofia geográfica, según MassDevice.
¿Por qué hay motivos para el optimismo?
Porque PRIMA ya tiene datos sólidos en otra enfermedad. En el ensayo PRIMAvera, publicado en el New England Journal of Medicine en octubre de 2025, 38 pacientes con atrofia geográfica fueron implantados y 26 de los 32 evaluables mejoraron de forma clínicamente significativa, según Review of Optometry. Retinal Physician añade que participaron 17 centros de 5 países europeos y que la ganancia media fue de 24,5 letras en la tabla de agudeza a los 12 meses.
Según los datos a 36 meses que la empresa presentó el 5 de octubre en el congreso EURETINA de Viena, todavía no publicados en una revista, la ganancia media era de 29 letras y 14 de los 18 pacientes evaluados habían ganado al menos 15, sin nuevas señales de seguridad, según Science Corp. Su consejero delegado, Max Hodak, cofundador de Neuralink según MassDevice, lo resumió así: «En los ensayos clínicos, PRIMA funciona mejor en el mes 36 que en el sexto».
Es el mismo terreno en el que se mueven otras neuroprótesis, como el implante cerebral con IA que devolvió movimiento y tacto a un hombre con parálisis, la apuesta de Neuralink por devolver movilidad y visión en 2026 o el implante ocular que proyecta imágenes en la retina.
Mi lectura es que conviene separar dos cosas. La tecnología tiene a sus espaldas un ensayo publicado en una de las mejores revistas médicas y datos a tres años, lo que es raro en este campo. El caso de Stargardt, en cambio, es todavía una anécdota prometedora comunicada por la propia empresa: leer una palabra en una sesión de rehabilitación no es recuperar la lectura cotidiana. Habrá que esperar a los resultados del ensayo completo para saber si Stargardt responde igual que la atrofia geográfica.
