Nothing tiene la habilidad de hacer que sus productos parezcan más caros de lo que son. Su submarca CMF acaba de hacer lo mismo con los altavoces. CMF by Nothing presenta Speaker S y Speaker M, sus primeros altavoces Bluetooth, con una estética que rompe con el diseño de caja aburrido que domina el segmento de precio medio. Lo reporta The Verge y Gizmodo el 12 de octubre de 2026 con disponibilidad inmediata.
La baza de diseño es literal: los botones físicos son intercambiables. El usuario puede cambiarlos por colores diferentes según el humor, la habitación o el equipo de fútbol, en la misma lógica modular que CMF aplicó a sus auriculares Buds y a la funda del Phone 1. No es funcionalidad nueva —el botón sigue siendo un botón— pero es diferenciación visual en un segmento donde casi todos los altavoces se ven igual.
¿Qué ofrecen el Speaker S y el Speaker M técnicamente?
El CMF Speaker S tiene la forma de la parte superior de un cartón de leche —esa es la descripción oficial de la empresa, no una metáfora— con un driver de 40 milímetros, autonomía de 18 horas, batería de 2.500 mAh, peso de 580 gramos y conectividad Bluetooth 5.4. Diseñado para uso en interiores como altavoz de escritorio o mesita de noche.
El CMF Speaker M apunta más al uso exterior: certificación IP54 (resistente a polvo y salpicaduras), potencia de 12 vatios, autonomía de también 18 horas y el mismo esquema de botones intercambiables con la opción naranja como color estrella. Más pequeño que el Speaker S, con la misma filosofía de diseño.
Los precios de lanzamiento no están confirmados oficialmente en los medios consultados, pero el posicionamiento de CMF en sus productos anteriores sitúa el rango entre 40 y 80 euros para estos formatos. A esos precios, compiten directamente con los JBL Go y Clip y con el básico Harman Kardon Go+Play Mini.
Lo que CMF no ha detallado: calidad de audio más allá de la potencia nominal. 12 vatios en el Speaker M puede sonar bien o regular dependiendo del driver y del tuning de EQ. Nothing/CMF tiene un historial mixto aquí —los Buds Pro 2 suenan mejor de lo que cuestan, el Phone 1 tenía altavoces mediocres para su precio— así que hasta que lleguen los primeros tests independientes, el audio es un punto de interrogación.
¿Por qué importa CMF en el ecosistema de gadgets de precio medio?
Nothing ha construido en tres años lo que muchas marcas tardan una década: una identidad estética reconocible y una comunidad de usuarios que valoran el diseño sobre las especificaciones brutas. CMF es la extensión de esa apuesta hacia el segmento de precio más asequible, donde el diseño suele ser lo primero en sacrificarse.
Llevo cubriendo gadgets desde 2008 y lo que me parece más interesante de CMF no son los productos individuales sino el modelo de negocio implícito: crear un ecosistema de accesorios intercambiables entre dispositivos de la misma marca —los botones del altavoz son compatibles con los de los auriculares— genera retención sin el coste de desarrollar plataformas de software.
La comparativa que me parece más reveladora no es con JBL o Sony sino con lo que IKEA ha hecho con sus altavoces Symfonisk en colaboración con Sonos: diseño como primer argumento de compra en un segmento dominado por especificaciones. CMF llega a un precio potencialmente más bajo con un nivel de personalización que Sonos nunca ha ofrecido.
Si los precios finales confirman el rango de 40-80 euros y la calidad de audio es razonablemente buena, el Speaker M va a ser el altavoz que recomiende a quien me pida una opción de exteriores sin gastarse más de 60 euros. Si el audio decepciona, será un ejercicio de diseño bonito pero vacío.
