Honda está asfaltando el futuro: carreteras que cargan coches a 120 km/h y 150 kW

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Honda está asfaltando el futuro: carreteras que cargan coches a 120 km/h y 150 kW

Honda y su socio constructor Taisei han comenzado a levantar en Chiba, Japón, una pista de pruebas de 300 metros para carga inalámbrica dinámica: la tecnología que permite recargar un vehículo eléctrico mientras circula, sin detenerse, a velocidades de hasta 120 km/h con una potencia de 150 kW. Los primeros ensayos a gran escala están previstos para 2027. La noticia llega el 7 de octubre de 2026 mientras Europa ya tiene tres países con proyectos similares en marcha.

El timing es significativo. El debate sobre infraestructura de carga ha dominado las objeciones a los coches eléctricos durante una década —»¿y si me quedo sin batería en la autopista?»— y la carga dinámica inalámbrica es la respuesta más ambiciosa posible a esa pregunta. En lugar de parar en un punto de carga, la carretera misma te recarga mientras conduces. Si el coste de instalación baja lo suficiente, el rango de ansiedad desaparece como variable en la ecuación de adopción de los eléctricos.

Cómo funciona la carga dinámica inalámbrica a 120 km/h

El sistema de Honda usa bobinas de inducción electromagnética embebidas en el asfalto que transfieren energía a una placa receptora instalada en el bajos del vehículo. La diferencia con los sistemas estáticos de carga inalámbrica en parking —que ya existen en algunos coches eléctricos premium— es que la bobina transmisora y la receptora deben mantener el acoplamiento magnético mientras el vehículo se mueve.

Los 150 kW de potencia son comparables a una cargador rápido DC convencional de generación actual. A esa potencia, y circulando por una autopista con cobertura continua, un vehículo eléctrico podría mantener su nivel de carga —o incluso aumentarlo— sin reducir velocidad. La eficiencia de transferencia a 120 km/h es el dato que Honda todavía no ha publicado, y será el parámetro crítico para evaluar la viabilidad económica real del sistema.

La factura energética de este tipo de infraestructura es considerable. Los centros de datos hiperescalados para IA y su factura energética dan una idea de la escala de consumo que implica electrificar infraestructuras críticas: una red de carreteras inteligentes de carga dinámica exige fuentes de generación proporcionales.

El mapa europeo: Suecia, Alemania y Francia ya están probando su versión

Europa no espera a que Honda valide la tecnología en Japón. Francia tiene en marcha un sistema de 200 kW orientado específicamente al transporte de mercancías pesadas —camiones y autobuses— capaz de cargar simultáneamente vehículos de múltiples categorías. Alemania tiene operativo un tramo de un kilómetro cerca de Balingen con tecnología del consorcio EnCo, y Suecia lleva desde 2023 con un corredor de 21 kilómetros en la región de Sandviken que ya está en fase de explotación comercial.

El objetivo europeo es llegar a 5.000 kilómetros de carreteras con carga dinámica antes de 2030. Para poner esa cifra en perspectiva: la red de autopistas de España tiene unos 15.000 kilómetros. Cubrir un tercio de ellas con esta tecnología en cuatro años requeriría una movilización de inversión pública y privada comparable a la construcción original de esas autopistas.

Llevo mirando con escepticismo los plazos de la movilidad eléctrica desde 2019, cuando todos los fabricantes prometían coches autónomos nivel 5 para 2023. Pero en este caso hay tracción real: tres países europeos con infraestructura operativa —no solo proyectos piloto— es un dato distinto al de las promesas en rueda de prensa.

¿Por qué 2027 y no antes? Las variables que frenan el calendario de Honda

La respuesta corta es que los 300 metros de pista de pruebas de Chiba están diseñados para validar algo que nunca se ha hecho a esa velocidad y esa potencia de forma sostenida: el comportamiento del sistema bajo condiciones climáticas adversas —lluvia, nieve, variaciones de temperatura extremas— que afectan directamente a la eficiencia de la inducción electromagnética.

Hay un problema adicional de normalización: el receptor en el vehículo debe estar integrado en el chasis en una posición y con unas tolerancias específicas que en este momento no están estandarizadas. Sin un estándar industrial comparable al CCS o al CHAdeMO en carga convencional, cada fabricante necesitaría implementar su propio sistema. La colaboración Honda-Taisei está haciendo trabajo de lobbying activo para que el estándar se decida antes de 2026, pero no lo ha conseguido todavía.

La otra cara de la energía limpia: almacenar lo que genera la carretera

Una red de carreteras con carga dinámica no solo consume energía —también puede generarla. Algunos modelos de ingeniería contemplan carreteras que integren células fotovoltaicas junto a las bobinas de inducción, devolviendo parte de la energía a la red en horas de alta irradiación. Es el mismo principio que la batería de arena de Polar Night Energy en Finlandia: almacenar energía en formas que la infraestructura existente ya puede manejar, y devolverla cuando se necesita.

El debate sobre qué fuentes alimentan esa red inevitablemente vuelve a el debate sobre la energía nuclear como solución al dilema energético de la IA: la electrificación masiva del transporte, como la electrificación de los centros de cómputo, no es neutra en carbono si la red que la alimenta no lo es.

El proyecto de Honda no es una revolución inmediata. Es la prueba de que la carga dinámica deja de ser ciencia ficción y entra en fase de ingeniería civil seria. En 2027, cuando los resultados de Chiba estén publicados, sabremos si los 150 kW a 120 km/h son reproducibles a escala comercial o si la tecnología necesita otra vuelta de tuerca. Mi apuesta: los números funcionarán en Japón antes de que Europa tenga el estándar listo.