La apuesta del Gobierno de España por la inteligencia artificial acaba de ganar escala y nombre oficial. Pedro Sánchez ha presentado este lunes IA360, una hoja de ruta que va bastante más allá de instalar superordenadores: quiere llevar la IA a la Administración, a las aulas, a las pymes y, a partir de 2027, directamente a los trámites de los ciudadanos a través de Mi Carpeta Ciudadana. Lo recoge hoy Javier Marquez en Xataka a partir del documento publicado en La Moncloa. El objetivo declarado es entrar en el top 5 mundial en el índice de dinamismo de IA de Stanford —que mide capacidad investigadora, inversión, infraestructura y adopción empresarial—, desde la posición 7ª global y 2ª europea en la que se encontraba España en 2024. El índice no mide solo chips instalados: también ecosistema de talento, startups de IA y capacidad de absorción por parte de la economía productiva.
El plan tiene tres ejes estructurales: infraestructura de cómputo, adopción empresarial y presencia en la Administración pública. Y un calendario que, en los próximos doce meses, concentrará los primeros hitos concretos antes de que las metas más ambiciosas lleguen en 2028 y 2029.
¿Qué incluye el plan IA360 exactamente?
El componente más visible es la candidatura española para albergar una gigafactoría europea de IA, con capacidad para 100.000 aceleradores operativos en 2028 o 2029 y una inversión prevista de hasta 5.000 millones de euros público-privada. Pero la candidatura no está adjudicada: el consorcio español compite en una convocatoria de EuroHPC cuyo plazo cierra el 12 de noviembre de 2026. Si se aprueba, la construcción comenzaría en febrero de 2027 y la apertura llegaría en 2028. Si no se aprueba, el plan necesita una vía alternativa que IA360 no detalla todavía.
La parte de adopción empresarial descansa en dos instrumentos: la Red NEURONA, una red de centros donde las pymes podrán probar soluciones de IA con sus propios datos, y un bono empresarial de 600 millones de euros para financiar la implantación real —no suscripciones genéricas— con cobertura de desarrollo, integración y tratamiento de datos. El objetivo es alcanzar 25.000 empresas, con un piloto previsto en el primer semestre de 2027 antes del lanzamiento general.
En cuanto a la Administración pública, la pieza central es Mi Carpeta Ciudadana: la plataforma registró 40,34 millones de accesos entre enero y agosto de 2026 y a lo largo de 2027 incorporará un asistente de IA que oriente al usuario durante sus trámites. El plan menciona también WhatsApp 060 como canal de atención adicional, aunque no especifica qué modelo de lenguaje impulsará el servicio ni qué operaciones exactas podrá completar el asistente.
¿Es IA360 un plan real o una declaración de intenciones?
El documento de IA360 tiene una arquitectura reconocible: ambición narrativa grande, hitos concretos en el horizonte inmediato y las metas más difíciles de medir ancladas a 2028-2030. El patrón es habitual en los planes tecnológicos de cualquier gobierno, y no implica que el plan sea vacío, pero obliga a separar lo que ya está en marcha de lo que depende de decisiones que aún no se han tomado.
Lo más concreto a corto plazo: la candidatura a la gigafactoría EuroHPC tiene fecha límite en noviembre. Lo más incierto: cuánto del bono empresarial se distribuirá de forma que genere transformación real frente a mera adopción superficial de herramientas. La historia de los programas públicos de digitalización empresarial en España tiene resultados mixtos, y 600 millones repartidos entre 25.000 empresas da una media de 24.000 euros por empresa —suficiente para un proyecto concreto, insuficiente para una transformación profunda de procesos.
El plan incorpora también la dimensión que más a menudo se olvida en los planes de IA: el «Contrato Social para la IA», que convocará a agentes sociales en octubre para trazar los efectos sobre el mercado laboral, con mesas sectoriales y un observatorio permanente. Es un reconocimiento implícito de que el debate sobre IA no puede reducirse a cuántos chips se instalan.
Hay también un componente educativo: IA360 plantea medidas para integrar la IA en secundaria y Formación Profesional en coordinación con las comunidades autónomas. Ese componente es el que más directamente conecta el plan con la ciudadanía, porque ni la gigafactoría ni el bono empresarial son experiencias que la mayoría de los españoles verán de cerca. Un asistente en Mi Carpeta Ciudadana y la enseñanza de IA en bachillerato sí son puntos de contacto concretos. El éxito del plan en su dimensión pública se medirá más por eso que por los petaflops instalados en 2028.
La sala limpia de semiconductores que IMEC va a construir en Málaga desde 2027 añade una pieza complementaria a este ecosistema: España necesita tanto la capacidad de inferencia como la cadena de fabricación de hardware para tener soberanía real en IA. Lagarde y el BCE advirtieron esta semana que el 75% del cómputo de IA mundial está en EE.UU. y apenas el 5% en Europa, lo que hace que los planes como IA360 no sean un capricho político sino una respuesta a una asimetría que se acumula cada trimestre. Von der Leyen acaba de apoyar en la Cámara un freno al desarrollo de IA frontera y ha convocado a los grandes laboratorios a una reunión: la competencia entre ambición regulatoria y ambición de infraestructura es la tensión central de la política tecnológica europea en estos meses.
Llevamos cubriendo la estrategia digital española desde la primera Agenda España Digital y el patrón es consistente: los grandes anuncios preceden a los resultados por años. IA360 tiene ambición y, lo que es diferente a planes anteriores, tiene un catalizador externo que acelera el ritmo: la candidatura EuroHPC tiene fecha y la competencia no espera.
