Netflix, Amazon y YouTube anunciaron el 14 de septiembre la creación de la Streaming Access and Choice Alliance (SACA), un grupo de política pública organizado bajo TechNet —la asociación de lobbying tecnológico que incluye más de 100 empresas del sector—, con las tres plataformas como miembros fundadores. Es la primera coalición de política pública específica para las grandes plataformas de streaming de vídeo en Washington.
El nombre del organismo da las dos prioridades. «Access» apunta al acceso al contenido, incluyendo el deporte. «Choice» apunta a la libertad del consumidor para elegir cómo y dónde ver ese contenido. El comunicado de TechNet fue preciso sobre los objetivos: «políticas tecnológicamente neutrales que alienten la innovación en entretenimiento, permitiendo que los servicios de streaming inviertan en una amplia gama de programación, incluyendo deportes en vivo.»
¿Por qué el deporte y por qué ahora?
El catalizador inmediato es el Sports Broadcasting Act de 1961. Esa ley americana da a las ligas profesionales de deporte una exención antimonopolio que les permite vender sus derechos de televisión de forma colectiva —esto es, que la NFL pueda negociar un contrato de derechos con todos los canales a la vez en lugar de que cada equipo negocie individualmente. La ley fue diseñada para que la programación deportiva llegara a las audiencias de forma más organizada. En 2026, es una herramienta que las cadenas de televisión convencionales usan para retener derechos de deportes que de otro modo irían a streaming.
El DOJ y la FCC están revisando si la exención del Sports Broadcasting Act de 1961 está contribuyendo a que más partidos se desplacen exclusivamente a plataformas de streaming detrás de paywalls. El chairman de la FCC, Brendan Carr, ha cuestionado si eso sirve al interés público. La senadora Tammy Baldwin presentó a principios de 2026 una propuesta para reformar la ley. En ese contexto, Netflix, Amazon y YouTube forman SACA para asegurarse de que en ese debate su voz es escuchada.
Llevamos en wwwhatsnew.com siguiendo las tensiones entre la industria de la música y el streaming y hemos comprobado que la batalla entre las plataformas de streaming y los titulares de derechos se libra simultáneamente en audio y en vídeo: en música, la IFPI lanzó esta misma semana la Streaming Integrity Initiative contra el fraude de IA. En vídeo, las tres plataformas más grandes forman ahora un lobby para influir en los derechos de contenido en directo.
El contexto de SACA frente al lobby existente también importa. Desde 2023, existe la Streaming Innovation Alliance, que incluye a Netflix, Paramount+, HBO Max, Peacock, Disney y otros. Esa alianza se formó para defender a los streamers de las presiones que las cadenas de televisión locales hacían sobre la FCC respecto a la distribución de contenido. SACA es diferente: está compuesta solo por las tres plataformas más grandes —las que tienen escala suficiente para pagar contratos de derechos de deporte en vivo— y su agenda es más ofensiva: no defender el statu quo sino ampliar el acceso al deporte.
El que Hollywood y las grandes cadenas estén bien representados en Washington es un hecho histórico. Las ligas deportivas americanas tienen décadas de lobbying construido alrededor de esa exención de 1961. Lo que SACA añade es el peso financiero combinado de tres empresas que han demostrado que pueden pagar por derechos deportivos a escala: Amazon tiene el Thursday Night Football en la NFL, Netflix tiene partidos de la NBA y de la NFL en Nochebuena, YouTube tiene el Sunday Ticket de la NFL. No son challengers del sistema; son actores con contratos reales que quieren que Washington actualice las reglas para que el acceso al deporte no dependa de tener cable. El modelo de distribución de música en streaming que cambió la industria musical en diez años podría ser el referente para lo que SACA quiere construir en vídeo deportivo.
La posición de las tres empresas fundadoras de SACA en el mercado de derechos deportivos es sólida. Amazon tiene el Thursday Night Football de la NFL. Netflix emitió partidos de la NBA y de la NFL en Nochebuena de 2025 con una audiencia combinada de más de 100 millones de espectadores en EE.UU. YouTube tiene el Sunday Ticket de la NFL —el paquete de los partidos fuera del mercado local que antes era exclusivo de DirecTV— desde 2023. Las tres ya pagan para tener deporte en vivo, y las tres quieren que las reglas que gobiernan cómo se negocian esos derechos sean más favorables para quienes compiten con las cadenas tradicionales.
La relación entre SACA y la Streaming Innovation Alliance existente no es de competencia sino de foco diferente. La SIA, fundada en 2023, incluía a streamers de toda escala —desde Netflix hasta plataformas mucho menores— y se centró en defender al sector contra las maniobras regulatorias de los broadcasters locales que querían limitar la capacidad de los streamers de distribuir ciertos contenidos. SACA tiene un scope más estrecho y una agenda más agresiva: las tres más grandes, con el objetivo específico del deporte en vivo.
La pregunta que el DOJ y la FCC están estudiando —si el Sports Broadcasting Act de 1961 está siendo usado para mantener el deporte fuera del alcance de los consumidores que no tienen cable— es exactamente el argumento que SACA va a hacer en Washington. El chairman de la FCC Brendan Carr ya señaló la exención como un posible problema para el acceso del consumidor. Si el argumento de SACA convence a los reguladores de que la reforma del SBA de 1961 beneficia al consumidor americano —más partidos disponibles, más flexibilidad de plataforma, más competencia en derechos—, la coalición habrá conseguido su objetivo. Si no, SACA es otro grupo de lobbying más en Washington. Por el momento, la combinación de Netflix + Amazon + YouTube tiene el peso suficiente para que la conversación sea tomada en serio.
