Un tribunal federal falla que el Pentágono etiquetó ilegalmente a Anthropic como riesgo de suministro: primera victoria judicial de la empresa en su pulso con Trump

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Un tribunal federal falla que el Pentágono etiquetó ilegalmente a Anthropic como riesgo de suministro: primera victoria judicial de la empresa en su pulso con Trump

El jueves 27 de agosto, la jueza federal del Distrito Norte de California Rita Lin dictó una sentencia que convierte en ilegal la decisión de la administración Trump de etiquetar a Anthropic como riesgo de cadena de suministro para la seguridad nacional. La decisión, que llegó al Departamento de Defensa de la mano del secretario Pete Hegseth, fue utilizada para ordenar a todas las agencias federales —incluyendo las que no tienen relación con defensa— que dejaran de trabajar con la empresa creadora de Claude.

La jueza Lin usó el lenguaje más directo posible: la decisión constituyó «retaliación ilegal» en violación de la Primera Enmienda, fue «arbitraria y caprichosa» y negó a Anthropic el proceso debido que exige la Quinta Enmienda. En otras palabras, el Gobierno quería castigar a una empresa por criticar al Gobierno, y no puede hacerlo.

El origen del conflicto es la negativa de Anthropic a permitir que el Pentágono usara sus modelos para armas autónomas y para vigilancia masiva de ciudadanos americanos. El Pentágono respondió alegando que nunca habría usado los modelos para esos fines, que la empresa intentaba controlar cómo el ejército usaba tecnología que ya había pagado, y que había motivos legítimos de seguridad nacional para la designación. La jueza Lin desestimó los argumentos y apuntó directamente a las contradicciones internas del Gobierno: al mismo tiempo que Hegseth designaba a Anthropic como riesgo de seguridad, proponía aplicar la Ley de Producción de Defensa a la empresa —lo que implicaría que era esencial para la seguridad nacional, no una amenaza—. El Pentágono también siguió buscando contratos con Anthropic después de la designación, y el Gobierno colaboró con el nuevo modelo de Anthropic, Mythos, en aplicaciones de ciberseguridad.

¿Qué significa concretamente esta sentencia?

La sentencia californiana es la primera de dos demandas que Anthropic presentó en marzo de 2026. La segunda, en Washington D.C., sigue en curso. La empresa demandó en ambas jurisdicciones para maximizar las posibilidades de obtener un fallo antes de que la designación causara daño económico irreversible.

El portavoz de Anthropic, Mark Evans, recibió la sentencia con una declaración pública: «Nos complace el fallo del tribunal de que esta designación como riesgo de cadena de suministro fue ilegal. Seguimos centrados en trabajar de forma productiva con el Gobierno para aprovechar la IA en nuestra seguridad nacional para que todos los americanos se beneficien de esta tecnología.»

La posición de Anthropic es notable: en lugar de adoptar un tono triunfalista, vuelve inmediatamente al argumento de colaboración. Es una señal de que la empresa no quiere convertirse en el adversario permanente de la administración; quiere el fallo judicial y luego seguir trabajando con el Gobierno en los términos que considera aceptables. Para ese propósito, la sentencia es una herramienta de negociación más que una declaración de victoria.

¿Qué precedente establece para el sector?

La jueza Lin incluye en su sentencia una frase que trasciende el caso específico: «La invocación vacía de la seguridad nacional no es un cheque en blanco para castigar y retaliar contra críticos del Gobierno.» Es el tipo de lenguaje que los abogados de otras empresas tecnológicas van a leer con atención.

Anthropic no es la única empresa que puede tener diferencias con la administración Trump sobre los límites de uso de sus modelos. La lógica del fallo —que el Gobierno no puede usar la designación de riesgo de suministro como arma regulatoria contra empresas que adoptan posiciones públicas sobre el uso ético de la IA— es aplicable a cualquier empresa similar en situación similar.

Hemos comprobado en coberturas de precedentes judiciales en tecnología que las sentencias que explicitan los límites del poder regulatorio tienen efectos más amplios que el caso que las origina. La demanda de 26 ex empleados de Meta que alegaron que el sistema de IA discriminó a embarazadas y trabajadores de baja médica es otro ejemplo: no solo afecta a Meta, sino que señala un estándar de transparencia que todos los sistemas de IA para RRHH deben considerar. El caso de Kimi K3 de Moonshot y la posible sanción del Tesoro americano ilustra el otro extremo del mismo problema: cuándo el Estado puede legítimamente imponer restricciones a empresas de IA y cuándo esas restricciones se convierten en retaliación.

Hemos comprobado en coberturas de litigios tecnológicos que las empresas que han ganado casos parecidos a este —donde el Gobierno usó herramientas regulatorias para presionar a críticos— tardaron años en ver los resultados. Anthropic tardó cinco meses: demandó en marzo, recibió el fallo en agosto. La velocidad inusual puede explicarse por la crudeza de las contradicciones que la jueza Lin pudo documentar: el mismo Gobierno que decía que Anthropic era una amenaza para la seguridad nacional seguía buscando contratos con ella y colaborando con sus modelos.

La sentencia de la jueza Lin establece que hay un límite, y que Anthropic lo encontró. Lo que la sentencia no resuelve es cómo establece cualquier empresa ese límite de forma preventiva, antes de que llegue la designación. La respuesta corta: públicamente, con argumentos legales sólidos y con capacidad de litigar. Lo que Anthropic demostró es que ese camino funciona, aunque sea lento.

El fallo también tiene implicaciones para la relación entre el sector privado de IA y la administración Trump en los próximos meses. El Gobierno tiene herramientas legítimas para regular el uso de IA en contratos de defensa; lo que no puede hacer, según la jueza Lin, es usar esas herramientas como arma de presión política. Para la comunidad de seguridad, TONTOU es técnicamente interesante porque demuestra que el espacio de ataque en ejecución especulativa no está cerrado a pesar de ocho años de defensa activa desde Spectre. Cada capa de defensa nueva crea un borde nuevo, y ese borde puede ser explotable con suficiente precisión de control.

La distinción es importante: Anthropic no ganó el derecho a trabajar sin restricciones para el Gobierno; ganó el derecho a no ser castigada por expresar sus posiciones públicamente.

La segunda demanda, en Washington D.C., sigue en curso y podría establecer precedentes adicionales en una jurisdicción con más experiencia en casos de contratación federal. El precedente también afecta a cómo otras empresas del sector IA comunican sus límites de uso. Hasta ahora, la práctica habitual era incluirlos en términos de servicio que nadie lee y raramente se hacen valer. Anthropic los ha aplicado públicamente y ha ganado el argumento legal de que hacerlo no te convierte en un adversario del Gobierno sino en una empresa con política de uso. Ese es el mensaje que el resto del sector va a leer en la sentencia.

Si la sentencia californiana cierra el capítulo de la designación de riesgo de suministro, la demanda en D.C. puede abordar los daños económicos que Anthropic sufrió durante los meses en que la designación estuvo vigente. Ese segundo capítulo puede ser más largo y más costoso para el Gobierno.