Amazon revela por primera vez que sus centros de datos consumieron 2.500 millones de galones de agua en 2025, y defiende que es 7 veces más eficiente que la media del sector

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Amazon revela por primera vez que sus centros de datos consumieron 2.500 millones de galones de agua en 2025, y defiende que es 7 veces más eficiente que la media del sector

Amazon ha publicado esta semana su primer balance completo del consumo de agua de sus centros de datos en todo el mundo: 2.500 millones de galones en 2025, el equivalente aproximado al 5% del consumo anual de agua del área metropolitana de Seattle. Es la primera vez que la compañía ofrece esta cifra global. La divulgación viene acompañada de un argumento comparativo contundente: la empresa usa 0,12 litros de agua por kilovatio-hora, frente a una media del sector de 0,84 litros/kWh, lo que supone una eficiencia 7 veces superior a la industria. Los datos han sido verificados por auditores externos. Lo recoge The Verge hoy, con información adicional de Bloomberg y GeekWire. La publicación coincide con la aprobación unánime por parte del ayuntamiento de Seattle de una moratoria de un año sobre la construcción de nuevos grandes centros de datos dentro de los límites de la ciudad. La tensión entre la expansión de la infraestructura de IA y el impacto local nunca ha sido más visible.

Lo que dicen los datos y lo que dejan sin decir

Los números que Amazon publica son reales pero están cuidadosamente enmarcados. La eficiencia de 0,12 litros/kWh frente a los 0,84 del sector es la métrica que más repite la compañía, y tiene base técnica: Amazon usa enfriamiento por aire libre durante la mayor parte del año y solo apela al enfriamiento evaporativo con agua durante los días más calurosos. Eso reduce drásticamente el consumo respecto a centros que dependen del agua constantemente. Además, la compañía afirma haber reducido el consumo en un 2% en las instalaciones de su propiedad respecto a 2024, y haber mejorado la eficiencia hídrica en un 52% desde 2021. El objetivo declarado para 2030 es ser «water positive»: devolver más agua a las comunidades donde operan que la que consumen. A finales de 2025, la empresa estaba al 75% de ese objetivo, con un retorno de 3 galones por cada 4 consumidos. Hay 50 proyectos de restauración hídrica en marcha que en plena operación devolverán 5.800 millones de galones anuales a los acuíferos locales.

Lo que los datos no muestran es el consumo indirecto: el agua que se evapora en las centrales eléctricas que alimentan los centros de datos. Investigaciones anteriores con documentos internos de Amazon sugieren que esa cifra puede ser varias veces superior a la del consumo directo declarado. Los centros de datos hiperescalados y su factura energética incluyen este consumo indirecto cuando se calcula el impacto ambiental real de la infraestructura de IA, y la diferencia entre ambas mediciones puede ser de un orden de magnitud.

Por qué Amazon lo publica ahora y qué dice la industria

La divulgación tiene un contexto inmediato. El debate sobre el impacto ambiental de los centros de datos de IA ha escalado en los últimos doce meses al ritmo que crecía la infraestructura. Según datos citados por Axios, aproximadamente el 70% de los estadounidenses se opone a la construcción de centros de datos en sus comunidades, con el consumo de agua para refrigeración como uno de los argumentos principales. Kerry Person, vicepresidente de Amazon Web Services responsable de las operaciones de centros de datos, lo puso en términos directos: «Si miras la prensa ahora mismo, los centros de datos son descritos como consumidores masivos de agua. La realidad es que la industria en su conjunto representa menos del 0,5% de todo el uso industrial de agua en el mundo.» Para contextualizar la cifra de 2.500 millones de galones, Amazon señala que los estadounidenses usan 3,3 billones de galones al año para regar jardines y céspedes, según datos de la Agencia de Protección Medioambiental (EPA). Son más de 1.300 veces el consumo total de centros de datos de Amazon.

Competidores como Microsoft han tomado compromisos similares. La empresa de Redmond prometió a principios de 2026 una mejora del 40% en eficiencia hídrica para 2030 y comprometerse a reponer más agua de la que usa en cada área donde opera. Google también tiene compromisos de water positive para 2030. Las empresas tecnológicas que invierten en gas natural para alimentar sus centros de datos de IA enfrentan una tensión adicional: la generación eléctrica con combustibles fósiles es intensiva en agua, lo que hace que la descarbonización del suministro eléctrico y la eficiencia hídrica sean parte del mismo problema.

Seattle, la moratoria y la presión que viene desde abajo

La aprobación unánime de la moratoria por parte del ayuntamiento de Seattle es el contexto que da a la divulgación de Amazon su sabor más político. Seattle es el patio trasero de Amazon —la sede central de la compañía está allí— y el hecho de que su propio consejo municipal haya votado para frenar la construcción de nuevos grandes centros de datos es una señal inequívoca de que la tensión entre expansión tecnológica e impacto local ha llegado al punto de ruptura política. La moratoria dura un año y es de emergencia, lo que indica que el ayuntamiento actúa antes de tener un plan regulatorio definitivo. Llevo años analizando los informes de sostenibilidad de los hyperscalers, y esta es la primera vez que veo una ciudad del nivel de Seattle —no una pequeña localidad afectada por un proyecto concreto— aprobar una moratoria de emergencia sobre centros de datos de IA. Es un precedente que otras ciudades mirarán de cerca.

La demanda eléctrica y el debate sobre quién paga la infraestructura de IA está en el fondo de esta misma tensión: las grandes tecnológicas llevan años beneficiándose de una infraestructura energética e hídrica construida con fondos públicos, y las ciudades están empezando a pedir cuentas. La moratoria de Seattle no cierra el mercado para Amazon ni para AWS: la mayor parte de los centros de datos se construyen fuera del núcleo urbano. Pero sí establece un precedente político que va a inspirar debates similares en otras ciudades.

Mi valoración

Lo que más me convence de esta divulgación es que Amazon ha publicado los datos con metodología auditable externamente. Es un estándar más alto que el habitual en esta industria, donde los compromisos de sostenibilidad suelen ser autoatestados. La métrica de 0,12 L/kWh frente a 0,84 del sector tiene base técnica real. Lo que más me preocupa es la omisión del consumo hídrico indirecto. El agua que se evapora en las centrales eléctricas que alimentan los centros de datos no aparece en ninguno de los informes publicados por ninguna gran tecnológica. Cuando Amazon dice que sus centros consumen 2.500 millones de galones, esa cifra no incluye el agua que se evapora generando la electricidad que consumen. La diferencia entre ambas mediciones, según algunas estimaciones, puede multiplicar por varias veces la cifra declarada. Lo más estructuralmente significativo de esta semana es la coincidencia temporal entre la divulgación y la moratoria de Seattle. No es casualidad: Amazon anticipó la presión regulatoria y publicó los datos para tener argumentos en la mesa. La pregunta a 12 meses no es si el consumo de agua seguirá siendo un foco de presión regulatoria —lo será— sino si alguna ciudad importante de Europa o Estados Unidos formaliza una regulación permanente sobre el impacto hídrico de los centros de datos de IA. Mi predicción: antes de finales de 2027, al menos tres ciudades europeas aprueben requisitos de divulgación hídrica obligatoria para nuevas instalaciones de data center.

Preguntas frecuentes

¿Por qué los centros de datos consumen tanta agua?

La mayor parte del agua que usan los centros de datos se destina a refrigeración. Los servidores generan calor constantemente, y enfriarlo requiere sistemas que pueden usar agua en varias formas: en torres de enfriamiento por evaporación, en circuitos cerrados de agua fría que absorben el calor directamente de los chips, o en sistemas híbridos que alternan entre enfriamiento por aire y enfriamiento por agua según las condiciones ambientales. Amazon afirma usar enfriamiento por aire la mayor parte del año y solo apelar al agua en los días más calurosos, lo que explica su eficiencia de 0,12 litros por kilovatio-hora frente a la media del sector de 0,84 litros.

¿Qué significa la meta de ser «water positive» en 2030?

Amazon se ha comprometido a devolver a las comunidades donde opera más agua de la que consume en sus centros de datos. El mecanismo son proyectos de restauración hídrica: reparación de acuíferos, restauración de ríos, captura de agua de lluvia y reutilización de agua tratada. A finales de 2025, la compañía estaba al 75% de ese objetivo, con una tasa de retorno de 3 galones por cada 4 consumidos. Tiene más de 50 proyectos activos que en plena operación devolverán 5.800 millones de galones anuales. La crítica habitual a esta contabilidad es que no incluye el consumo hídrico indirecto de la generación eléctrica.

¿Qué ha aprobado exactamente el ayuntamiento de Seattle y qué efecto tiene?

El consejo municipal de Seattle aprobó por unanimidad una moratoria de emergencia de un año sobre la construcción de nuevos centros de datos de gran tamaño dentro de los límites de la ciudad. La medida es temporal y responde a preocupaciones sobre el uso de agua y energía en el contexto del boom de la infraestructura de IA. No afecta a los centros de datos ya operativos ni a los proyectos fuera de la ciudad. Amazon Web Services tiene la mayoría de su infraestructura en regiones como Virginia, Ohio, Oregón e Irlanda, por lo que el impacto operativo directo sobre la empresa es limitado. El impacto político, en cambio, es significativo como precedente.