La narrativa de que los centros de datos hiperescalados para IA y su factura energética se moverían con energía limpia ha colapsado en cuestión de semanas. Microsoft, Google y Meta han confirmado en abril de 2026 inversiones masivas en plantas de gas natural dedicadas a alimentar sus centros de datos de IA. Las cifras son brutales y el motivo es simple: necesitan electricidad ya, y las renovables y la energía nuclear como solución al dilema energético de la IA no llegan a tiempo.
Las cifras: 13 GW de gas comprometidos por tres hyperscalers
Microsoft está trabajando con Chevron y Engine No. 1 para construir una planta de gas natural en el oeste de Texas que podría llegar a 5 gigavatios de capacidad. Google ha confirmado una alianza con Crusoe para una planta de 933 megavatios en el norte de Texas (Armstrong County), con emisiones estimadas de 4,5 millones de toneladas de CO2 al año. Meta ha anunciado siete plantas adicionales (sobre tres ya comprometidas) para alimentar su centro de datos Hyperion de 27.000 millones de dólares en Luisiana, sumando 7,46 GW de capacidad, ligeramente más que el consumo eléctrico anual de Lisboa metropolitana.
Llevo cubriendo el sector eléctrico desde 2018 y nunca había visto tres hyperscalers comprometer en paralelo más de 13 GW de capacidad nueva en menos de seis meses. El equivalente para España sería desplegar dos centrales nucleares Almaraz al mismo tiempo solo para clientes de IA, un orden de magnitud que la red europea no podría sostener sin colapsar inversiones públicas.
¿Por qué gas y no renovables o nuclear?
El motivo es la velocidad de despliegue. La red eléctrica estadounidense tiene esperas de hasta cinco años para nuevos puntos de conexión a gran escala. Los reactores nucleares pequeños (SMR) están a siete o doce años de operación comercial. La fotovoltaica con almacenamiento todavía depende de tipos de litio cuyo coste real ronda los 100 dólares por kWh. El gas se puede instalar en menos de 24 meses si consigues las turbinas, una ventaja que en este momento del ciclo es decisiva.
El cuello de botella, según Wood Mackenzie, ya no es financiero: es físico. Pedir hoy una turbina de ciclo combinado significa entrega no antes de 2028, con plazos que en algunos casos llegan a seis años. La industria de turbinas (GE Vernova, Siemens Energy, Mitsubishi Heavy Industries) trabaja al 130 por ciento de capacidad utilizable, y los precios al contado han subido un 35 por ciento solo en los últimos doce meses. Para una pyme española que vea esto desde fuera, la lectura es que el cuello de botella industrial estadounidense en turbinas pesadas se está exportando a Europa vía retraso de proyectos eléctricos paralelos.
250 GW en planificación: el cambio de escala industrial
Las cifras agregadas son impresionantes. Global Energy Monitor reporta que las propuestas de nuevas plantas de gas en Estados Unidos se triplicaron en 2025 frente al año anterior. EE. UU. tiene en planificación más de 250 GW de nueva generación de gas, suficiente para alimentar todos los hogares del país y unos cien millones más. Los hyperscalers planean gastar cerca de 700.000 millones de dólares (unos 660.000 millones de euros al cambio actual) en centros de datos en 2026.
Esa explosión de inversión está ya teniendo efectos macroeconómicos visibles. Como recogíamos hace meses, el auge de los centros de datos de IA y su impacto silencioso en la economía estadounidense ya levanta el PIB local, encarece electricidad doméstica y reorganiza cadenas de suministro de turbinas, hormigón y mano de obra eléctrica.
Actualización a 26 de abril de 2026
Tres semanas después del anuncio inicial, dos nuevos contratos se han sumado al frente. Amazon Web Services confirmó el 22 de abril una alianza con Williams Companies para 1,2 GW adicionales en Arizona, llevando el total comprometido por los cuatro grandes hyperscalers a más de 14 GW solo en Estados Unidos. La Comisión Europea, mientras, ha pedido a Microsoft y Google datos detallados sobre sus pipelines energéticos en Europa, dado que ambos prometieron neutralidad climática operativa antes de 2030 dentro del acuerdo de Pacto Verde Digital firmado en 2024. La presión regulatoria empieza a acercarse al ritmo de las inversiones.
Mi valoración
Meta, Microsoft y Google llevan años publicando informes de sostenibilidad presumiendo de neutralidad de carbono y compromisos climáticos. La realidad de 2026 hace esos compromisos prácticamente imposibles de cumplir sin trampas contables masivas con créditos de compensación y power purchase agreements creativos. La pregunta más interesante no es ambiental, es financiera: estas empresas están apostando que la demanda de IA crecerá lo suficiente para amortizar plantas de gas con vida útil de 30 a 40 años.
Si la burbuja de IA se desinfla antes (o si la eficiencia energética de los modelos mejora drásticamente con arquitecturas tipo MoE o cuantización agresiva) se quedan con activos varados (stranded assets) por valor de decenas de miles de millones. Y mientras tanto, comparten el mercado de gas con calefacciones domésticas, industria pesada y exportaciones de GNL europeas. Algo va a tener que ceder, y mi sospecha es que serán los compromisos climáticos los primeros en moverse.
Preguntas frecuentes
¿Por qué eligen los hyperscalers gas natural y no renovables?
Por velocidad de despliegue. La red eléctrica tiene esperas de hasta 5 años para conectar nueva carga; los reactores nucleares pequeños están a 7 o 12 años; la fotovoltaica con almacenamiento depende de litio caro. El gas se puede instalar en menos de 24 meses si consigues turbinas, una ventaja decisiva en este momento.
¿Cuánta capacidad están construyendo en total?
Microsoft hasta 5 GW (Texas), Google 933 MW (Texas), Meta 7,46 GW (Luisiana) y Amazon 1,2 GW (Arizona). El total comprometido supera ya los 14 GW. Estados Unidos tiene en planificación más de 250 GW de gas y los hyperscalers gastarán cerca de 700.000 millones de dólares en centros de datos en 2026.
¿Cuál es el riesgo financiero y climático?
Activos varados (stranded assets) si la demanda de IA no crece lo suficiente para amortizar plantas con vida útil de 30 a 40 años. Climáticamente, los compromisos de neutralidad de carbono publicados por las big tech serán muy difíciles de cumplir sin compensaciones masivas vía créditos.
