Polar Night Energy, la empresa finlandesa que en 2025 puso en marcha la mayor «batería de arena» del mundo en Pornainen, está probando ahora una versión radicalmente distinta: una que no solo almacena calor, sino que lo devuelve a la red eléctrica como electricidad. Si funciona, resolvería uno de los mayores problemas del almacenamiento estacional de renovables.
La batería de arena tradicional (la que ya opera en Pornainen, 1 MW de potencia y 100 MWh de capacidad, con 2.000 toneladas de esteatita reciclada del fabricante de chimeneas Tulikivi) hace algo simple: usa electricidad renovable barata para calentar arena hasta 400-500°C, mantiene ese calor durante semanas o meses con pérdidas mínimas, y luego lo libera como aire caliente para calefacción urbana. Ha reducido las emisiones del sistema de calefacción de Pornainen en un 70%.
El nuevo modelo es «básicamente totalmente distinto», según Tommi Eronen, CEO y cofundador de Polar Night Energy, en declaraciones a Live Science en el sitio de Pornainen. La diferencia clave: en lugar de quedarse en la fase calor → calefacción, busca completar el ciclo calor → electricidad → red. Para conseguirlo, los próximos pilotos investigan rangos de temperatura aún más altos que los 400°C actuales, porque la eficiencia de convertir calor en electricidad mejora drásticamente cuando partes de temperaturas más extremas.
El proyecto más ambicioso ya tiene fecha: 250 MWh de capacidad en Vääksy, para Lahti Energia. Construcción inicio en 2026, finalización en verano de 2027. Tendrá 14 metros de alto por 15 de ancho, 2.400 toneladas de arena natural calentada por encima de 500°C. Reducirá las emisiones del sistema de calefacción de Vääksy en un 60% anual y participará en los mercados de reservas y balance de Fingrid (el operador del sistema eléctrico finlandés).
Mi valoración: la batería de arena no es nueva tecnología en sentido estricto. La novedad es la economía. El coste estimado por kilovatio-hora ronda los 25$ (~10€), aproximadamente un cuarto del precio del litio-ion. Para almacenamiento estacional —semanas o meses, no minutos u horas— el litio-ion es absurdamente caro. La arena es prácticamente gratis. El reto, según el propio Eronen, es la inversión inicial: aunque el coste por kWh es bajísimo, el desembolso para construir un silo industrial de 14 metros sigue siendo una barrera psicológica para muchos clientes potenciales. Si Vääksy demuestra que el modelo power-to-heat-to-power funciona económicamente, las baterías de arena dejan de ser una curiosidad nórdica y se convierten en infraestructura energética seria.
Preguntas frecuentes
¿Cómo funciona una batería de arena? Calienta arena (o materiales similares como la esteatita) usando electricidad renovable barata. La arena retiene el calor durante semanas con pérdidas mínimas. Cuando se necesita energía, se extrae el calor. ¿Qué tiene de nuevo el modelo de 2026? El anterior solo entregaba calor para calefacción urbana. El nuevo busca convertir el calor de vuelta en electricidad y devolverlo a la red. ¿Cuánto cuesta? Aproximadamente 25$ por kWh almacenado, alrededor de un cuarto del precio del litio-ion para la misma capacidad.
