Facebook empieza a animar tu foto de perfil con IA y a “revestir” tus recuerdos

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Imagen minimalista que representa perfiles generados por inteligencia artificial en Facebook

Facebook lleva tiempo probando cómo volver a sentirse “vivo” sin obligarte a aprender herramientas nuevas. Su último paso va por una idea muy sencilla: si mucha gente comparte menos contenido original, la plataforma puede hacer que lo que ya existe —una foto quieta, una Story antigua o un texto plano— se vea más expresivo con ayuda de IA. Según ha explicado Meta y ha recogido The Verge, la red social está desplegando nuevas funciones para animar fotos de perfil, retocar el estilo de Stories y Memories, y añadir fondos animados en publicaciones de texto.

Visto de forma cotidiana, es como cuando abres una app de mensajería y en vez de mandar un “hola” sin más, eliges un sticker con movimiento. El mensaje es el mismo, pero el gesto tiene más intención. Aquí, la intención es que tu perfil y tus publicaciones “llamen” un poco más la atención en un feed cada vez más competido.

Foto de perfil animada: movimiento sin grabar vídeo

La novedad más llamativa es la animación de la foto de perfil. La propuesta es clara: partes de una imagen estática y eliges un tipo de animación predefinida para darle vida. En este despliegue inicial se mencionan efectos como “natural”, “party hat”, “confetti”, “wave” y “heart”. No se trata de un editor complejo ni de “crear” una persona desde cero, sino de aplicar una plantilla de movimiento sobre la imagen.

En la práctica, se parece a esos marcos animados de felicitación o a un “boomerang” automatizado, con la diferencia de que aquí no has tenido que grabar nada en movimiento. Es una forma de hacer que la foto salude, celebre o transmita cariño sin escribir una sola palabra. Para quien usa Facebook como tarjeta de visita digital —familia, antiguos compañeros, grupos de barrio— puede resultar útil: tu perfil “se mueve” y eso invita a parar el scroll.

Meta también sugiere el tipo de foto que mejor funciona: una imagen con una sola persona mirando a cámara, cara visible y sin objetos en las manos. Es un detalle importante porque nos dice algo sobre cómo “ve” la herramienta: cuantos menos elementos tenga que interpretar, más fácil será que la animación parezca natural y no dé esa sensación extraña de máscara descolocada. Si alguna vez has visto un filtro que hace que la boca se mueva cuando la persona está de perfil, ya sabes a qué tipo de fallo se refieren.

Qué ocurre con tu imagen: de foto a “gesto” social

Una foto de perfil siempre ha sido un símbolo, casi como el felpudo de la puerta de casa. La animación la convierte en un gesto: saludar, celebrar, lanzar confeti. Eso tiene una consecuencia curiosa: la imagen deja de ser solo identidad y se acerca al estado de ánimo. Y ahí Facebook juega con una ventaja histórica: es una plataforma donde mucha gente sigue conectando por vínculos personales, no solo por entretenimiento.

También encaja con un patrón que ya vemos en otras apps: la identidad se “performancea” un poco. No es que cambies de quién eres, sino que ajustas el tono. Hoy un “wave” para parecer accesible; mañana un “party hat” porque estás de cumpleaños; otro día un “heart” para acompañar un momento familiar. Pequeños códigos que se entienden sin explicación.

Restyle en Stories y Memories: pedirle a la IA un “cambio de look”

La segunda pata es el botón de Restyle para Stories y Memories. Aquí la lógica es la de un probador virtual, pero aplicado a la estética de una foto ya tomada. Puedes escribir lo que quieres que la IA generativa cambie en la imagen o elegir entre opciones prediseñadas, con ejemplos como “anime” o “low-poly”.

Es importante entender qué promete esto: no es “mejorar” una foto en el sentido clásico de corregir exposición o reducir ruido; es reestilizarla, como si esa misma escena hubiera sido dibujada por otra técnica. Imagina una foto de una excursión. Con Restyle, en lugar de tocar brillo y contraste, le pides una versión que parezca ilustración. Es el equivalente digital a coger una postal y encargarle a un artista que la rehaga con un estilo distinto, solo que el encargo se resuelve en segundos.

El enfoque de “escribe lo que quieres” también apunta a una tendencia clara: herramientas que antes requerían saber usar editores ahora se convierten en un cuadro de texto. Para mucha gente, eso es liberador. Para otras, puede ser una caja negra: pides algo, sale otra cosa, ajustas, repites. Como cuando intentas describir un corte de pelo nuevo: sabes lo que quieres en la cabeza, pero traducirlo a palabras siempre es más difícil de lo que parece.

Fondos animados en publicaciones de texto: que el mensaje destaque sin gritar

La tercera novedad es más discreta, pero muy estratégica: fondos animados para publicaciones de texto. Mientras redactas un post, aparece un icono con una “A” sobre un fondo arcoíris que abre un menú de estilos. Hay opciones fijas y otras con movimiento.

Esto responde a un problema real del feed: el texto puro suele perder frente a fotos y vídeos. Con un fondo animado, un mensaje corto puede “levantar la mano” en la corriente de contenidos sin convertirse en un diseño recargado. Es como poner un cartel en un escaparate: el mismo precio escrito en negro sobre blanco no llama igual que si lo enmarcas y le das un toque visual. La promesa aquí es “hacer que se vea” sin tener que adjuntar una imagen.

También es un guiño a cómo usa la gente Facebook hoy: muchas publicaciones son frases rápidas, avisos, pensamientos sueltos, preguntas a la comunidad. Si eso gana presencia visual, la plataforma aumenta la probabilidad de interacción, que al final es su moneda principal.

Contexto: Facebook sigue siendo enorme y Meta quiere que vuelva a “enganchar”

En paralelo a estas funciones, conviene recordar el tamaño del escenario. Facebook mantiene más de 2.000 millones de usuarios activos diarios (según datos que la propia compañía viene comunicando en sus informes y comunicaciones públicas, y que se citan en la cobertura de The Verge). Con esa escala, pequeños cambios en cómo se presenta el contenido pueden tener un efecto masivo en hábitos de publicación.

La otra pieza del contexto es cultural: Mark Zuckerberg ha hablado de recuperar un espíritu más “OG Facebook”, una idea que suena a volver a lo básico, a lo social y cercano. En esa línea, Meta introdujo un feed dedicado solo a amigos, diseñado para reducir ruido algorítmico. Las nuevas funciones de IA encajan como un complemento: si quieres que la gente vuelva a publicar para su círculo, ofréceles herramientas fáciles para que lo que comparten se vea atractivo sin esfuerzo.

Dicho de manera llana, es como ordenar un salón antes de invitar a gente a casa. Puedes cambiar los muebles o puedes encender una luz cálida y poner música. Las animaciones, los restyles y los fondos son esa “luz cálida”: no cambian la esencia, pero alteran la sensación.

Límites prácticos y qué conviene tener en cuenta

Estas funciones también traen preguntas razonables. Una es la naturalidad: una animación mal aplicada puede resultar inquietante, como esas fotos antiguas que se mueven de forma extraña cuando el algoritmo interpreta mal un gesto. Por eso Meta recomienda fotos simples, con rostro frontal. Es una pista de que el resultado depende mucho del material de partida.

Otra cuestión es la coherencia: si todo se mueve, nada destaca. Los fondos animados y las fotos con efecto pueden ser divertidos, pero su valor real está en usarlos con intención. Si el objetivo es comunicar —felicitar, anunciar algo, compartir un recuerdo— lo visual debería apoyar el mensaje, no taparlo.

También está el debate de siempre con la IA aplicada a imágenes: cuando reestilizas un recuerdo, estás reinterpretando la memoria. No es necesariamente malo, pero cambia el tipo de relación con la foto. Una imagen “tal cual” funciona como documento; una imagen reestilizada funciona como narrativa. A veces queremos documento; a veces queremos narrativa. La gracia es poder elegir.