GoogleSQL reemplaza a ZetaSQL: el cambio de nombre que busca quitar fricción al SQL de Google

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Ilustración minimalista y metálica que representa herramientas de generación de imágenes y avatares con inteligencia artificial

El 3 de febrero de 2026, Google anunció que el proyecto open source conocido como ZetaSQL pasa a llamarse oficialmente GoogleSQL. La intención es alinear el nombre del repositorio y de las bibliotecas de análisis y parseo con el nombre del dialecto SQL que Google ya utiliza de forma consistente en servicios como BigQuery y Spanner.

Piénsalo como cuando en una ciudad cambian el nombre de una estación de metro para que coincida con el barrio al que sirve. Los andenes, las vías y los trenes siguen igual; lo que cambia es el rótulo, y con él la facilidad para orientarse. Aquí ocurre algo parecido: el “cartel” se unifica para que sea más fácil encontrar, hablar y aprender sobre la misma tecnología.

Unificar el nombre para reducir confusiones reales

Durante años, “GoogleSQL” fue un nombre muy asentado dentro de Google, mientras que hacia fuera el paquete se identificaba como ZetaSQL. En paralelo, el término GoogleSQL empezó a aparecer cada vez más en documentación y materiales de producto para subrayar que se trata del mismo dialecto compartido entre distintas herramientas. El cambio actual termina de cerrar ese círculo: si el dialecto se presenta como GoogleSQL en el uso cotidiano, el componente open source que lo analiza y lo valida también adopta ese nombre.

No es solo marketing. En ingeniería, una parte enorme del trabajo empieza con una búsqueda: en repositorios, en ejemplos de código, en foros, en incidencias. Tener dos nombres para lo mismo es como llamar “pila” y “batería” al mismo objeto en el mismo manual: se entiende, sí, pero obliga a traducir mentalmente y a comprobar si estás mirando la pieza correcta. El objetivo aquí es bajar esa fricción.

Qué es GoogleSQL en realidad: un “corrector ortográfico” para consultas

Conviene separar dos ideas que a menudo se mezclan cuando se habla de SQL. GoogleSQL no es una base de datos ni un motor que ejecute consultas por sí mismo; es un conjunto de definiciones y bibliotecas que describen el lenguaje y ayudan a interpretarlo: gramática, tipos, reglas semánticas, funciones, parseo y análisis.

Una metáfora útil es la del corrector ortográfico y gramatical. El corrector no escribe el texto ni imprime el documento, pero detecta si una frase tiene errores, si una palabra no existe o si la estructura no cuadra. En SQL, ese “corrector” se traduce en saber si una consulta está bien formada, si los nombres se resuelven correctamente, si los tipos son compatibles y si ciertas expresiones tienen sentido antes de llegar a la fase de ejecución.

Esa distinción explica por qué el proyecto interesa fuera de Google. Si estás construyendo un sistema que necesita “entender” consultas —por ejemplo, para validar calidad, extraer linaje de datos, generar documentación automática o analizar dependencias entre tablas y columnas— contar con un analizador sólido evita reimplementar reglas complejas y reduce divergencias entre lo que crees que acepta el lenguaje y lo que realmente acepta.

Por qué BigQuery y Spanner aparecen siempre en esta conversación

Google destaca BigQuery y Spanner porque son dos de los entornos donde GoogleSQL se usa de forma directa y visible. Para mucha gente, el “dialecto” no es una idea abstracta: es el sabor de SQL que te funciona (o no) cuando lanzas una consulta. Si ese sabor es el mismo en varios productos, usar un nombre único ayuda a fijar la idea de “hablamos del mismo idioma”.

Esto encaja con una realidad del mundo de datos: SQL se parece a una receta base que cada cocina adapta. Dos personas pueden pedir “tortilla” y acabar con platos distintos según el país. En SQL, los matices de sintaxis y funciones tienen ese mismo efecto: pequeñas diferencias que se notan justo cuando estás con prisa. Unificar el nombre del dialecto y del proyecto que lo describe busca evitar esas confusiones de “¿esto es lo mismo o es otra cosa parecida?”.

Lo que cambia en el día a día: nombres, rutas y referencias

Google lo presenta como un cambio principalmente de marca: el equipo y la tecnología se mantienen. Aun así, en desarrollo el “nombre” también vive en el código: rutas, importaciones, scripts de build, dependencias, documentación interna y ejemplos.

En la práctica, este tipo de transición suele implicar que verás GoogleSQL en lugares donde antes aparecía ZetaSQL: nombres de repositorio, estructuras de carpetas, paquetes en Java o referencias en tooling. Es el típico ajuste que no altera el comportamiento del analizador, pero sí obliga a hacer pequeñas reparaciones: actualizar direcciones, limpiar referencias antiguas y asegurar que los pipelines de integración siguen apuntando al sitio correcto.

Si tu equipo ha trabajado con este proyecto, es útil imaginarlo como cambiar el nombre de una calle. Tu casa no se mueve, pero el navegador, los repartos y algunos formularios necesitan la nueva dirección para que nadie acabe dando vueltas. Técnicamente es sencillo; organizativamente conviene hacerlo con cuidado para que no se queden “restos” del nombre anterior en documentación o scripts olvidados.

Lo que no cambia: capacidades, propósito y continuidad del proyecto

El mensaje central es que no hay un “nuevo” motor ni un salto funcional asociado al anuncio. El valor del proyecto sigue siendo el mismo: ofrecer una base común, robusta y coherente para interpretar el dialecto SQL que Google utiliza en distintos servicios, con un enfoque que permite reutilizar análisis de lenguaje en contextos variados.

Para equipos de datos o plataformas, esto es importante porque preserva la inversión. Si usabas ZetaSQL para validar consultas, para inspeccionar árboles de sintaxis o para construir herramientas de gobernanza, la idea no es que tengas que replantearte el producto; es que el nombre que usarás en conversaciones y referencias pasa a ser GoogleSQL.

Por qué un cambio de nombre puede tener impacto aunque nada “nuevo” se ejecute

Aunque no haya novedades de funciones, los cambios de nombre suelen generar trabajo real en ecosistemas grandes. Aparecen en sitios inesperados: políticas de seguridad que enumeran repositorios permitidos, plantillas de proyectos, scripts que descargan artefactos, contenedores que hacen referencia a rutas concretas, guías de onboarding, ejemplos en wikis internas y hasta tickets antiguos que siguen siendo consultados meses después.

También hay un impacto humano: enseñar y aprender se vuelve más simple cuando el mismo término se usa en producto, documentación y comunidad. Se reduce ese párrafo incómodo de “esto se llama así aquí y asá allí”, que parece inofensivo pero crea dudas pequeñas. Y las dudas pequeñas, cuando se repiten en muchos equipos, se convierten en horas perdidas.

Consejos prácticos si tu equipo ya usaba ZetaSQL

Si estabas en el lado de quien consume el proyecto, lo más sensato es tratar el cambio como mantenimiento: localizar en tu código y en tus herramientas dónde aparece ZetaSQL, revisar qué dependencias y scripts apuntan al nombre anterior y actualizar tu documentación interna para que el equipo busque por GoogleSQL de forma natural.

Si participabas como contribuyente, el beneficio es parecido: adoptar el nombre GoogleSQL en issues, discusiones y ejemplos hace que tus aportaciones sean más fáciles de encontrar para quien llega desde el uso cotidiano del dialecto en productos de Google. Menos traducción mental, menos malentendidos, más foco en lo que importa: consultas correctas, análisis consistente y herramientas que no se rompen por matices del lenguaje.