Cuando Wikipedia sopla 25 velas, la celebración llega acompañada de una preocupación muy práctica: quién sostiene la factura cuando medio planeta —y, ahora, una parte importante de la industria de la inteligencia artificial— bebe de sus contenidos a una velocidad inédita. La fundación Wikimedia, matriz del proyecto, ha anunciado acuerdos con varias compañías centradas en IA como Amazon, Meta, Microsoft, Perplexity y otras para ofrecerles un acceso más directo y “de alta capacidad” al conocimiento alojado en sus proyectos, incluyendo la propia Wikipedia. La noticia se ha conocido a través de Engadget, que contextualiza el movimiento como una forma de compensar costes derivados del uso masivo de sus datos por parte de chatbots y sistemas basados en modelos de lenguaje. Fuentes como The Verge y Reuters han aportado matices relevantes sobre el calendario y la lógica económica detrás de estas alianzas.
El problema: la enciclopedia como “panadería” abierta y el auge de los pedidos industriales
Durante años, Wikimedia ha funcionado como una panadería de barrio que deja la puerta abierta: cualquiera puede entrar, consultar, reutilizar y aprender. Esa apertura es parte de su ADN y de su valor social. El choque aparece cuando llegan “pedidos” industriales. Los modelos de lenguaje y los asistentes conversacionales no solo consultan una página puntual; pueden realizar millones de solicitudes automáticas para entrenar sistemas, alimentar respuestas y mantener actualizados sus conocimientos. Esa dinámica, traducida a infraestructura, se convierte en consumo de ancho de banda, picos de tráfico y más carga en servidores. Wikimedia ya venía alertando del impacto de estas prácticas, que han disparado costes operativos al tiempo que cambia el comportamiento de los usuarios.
Aquí entra un segundo factor que, para una organización sin ánimo de lucro, pesa casi tanto como la factura técnica: la caída de tráfico que provocan los resúmenes generados por IA. Si una persona obtiene la respuesta sin visitar Wikipedia, el proyecto pierde visitas y, con ellas, parte de la visibilidad que impulsa donaciones y apoyo comunitario. Engadget recoge esa inquietud y recuerda que Wikimedia ya habló de un riesgo “existencial” si esta tendencia se consolida.
De la web abierta a la vía “enterprise”: qué está vendiendo Wikimedia
La clave no es que Wikipedia “se cierre”, sino que Wikimedia intenta separar el uso cotidiano —el de una persona leyendo un artículo— del uso industrial —el de sistemas que consumen datos en grandes volúmenes—. El anuncio se centra en la expansión de su oferta Wikimedia Enterprise, una plataforma comercial pensada para que empresas y grandes clientes accedan a contenidos con garantías de estabilidad, formato y capacidad.
Según Reuters, Lane Becker, presidente de Wikimedia Enterprise, explicaba que les llevó tiempo definir qué características debían ofrecer para lograr que las grandes tecnológicas pasaran del acceso gratuito a un modelo comercial. Traducido a lenguaje de usuario: si una empresa necesita un suministro constante y masivo de información —como quien necesita agua a presión para una fábrica—, la infraestructura y el servicio tienen que estar preparados, y eso cuesta. Los acuerdos buscan que ese coste no recaiga solo en donaciones y voluntariado.
APIs de alta capacidad: el “carril rápido” para alimentar chatbots
Uno de los conceptos centrales del anuncio es el de APIs de alto rendimiento o “high-throughput”. Una API es, en esencia, una ventanilla bien organizada para pedir información a un sistema sin tener que navegar como lo haría un humano. Si la web tradicional se parece a entrar en una biblioteca y buscar un libro, una API es como pedirle al bibliotecario que te entregue directamente el capítulo que necesitas, en el formato exacto, tantas veces como sea necesario.
En este caso, el “carril rápido” permitirá a las compañías integrar de forma más eficiente contenidos no solo de Wikipedia, sino también de otros proyectos de Wikimedia como Wikivoyage, Wikibooks o Wikiquote, entre otros. Para un chatbot, esto significa acceso más estructurado y constante; para Wikimedia, significa una vía para que el consumo masivo se traduzca en ingresos que sostengan la infraestructura. Engadget lo presenta como un intento de aliviar la presión económica que supone que sistemas de IA “raspen” contenidos sin coordinación.
Un anuncio con calendario confuso y socios “ya existentes”
The Verge pone el dedo en un punto interesante: el calendario de estos acuerdos no es del todo claro. Wikimedia indica que varias empresas se convirtieron en socios “durante el último año”, mientras que en la lista aparecen compañías como Amazon, Google y Meta descritas como “socios existentes”. La lectura probable es que las colaboraciones y adhesiones a la plataforma se fueron cerrando en distintos momentos, pero el anuncio oficial llega ahora, aprovechando la efeméride del 25 aniversario. Esta “cronología un poco resbaladiza”, en palabras recogidas por la cobertura mediática, no invalida la idea de fondo, pero sí sugiere que Wikimedia está ajustando su estrategia en tiempo real, conforme crece la demanda de datos por parte de sistemas de IA generativa.
El dilema de fondo: conocimiento libre frente a extracción masiva
Wikimedia camina por una cuerda floja. Por un lado, su misión es mantener el conocimiento accesible y reutilizable. Por otro, la reutilización masiva por actores con grandes recursos puede convertirse en un juego desigual: una organización sostenida por donaciones y voluntariado termina financiando, indirectamente, el crecimiento de productos comerciales que compiten por la atención del público.
El conflicto no es solo técnico, también cultural. Wikipedia se construyó como un bien común digital, con licencias que permiten la reutilización. La IA ha llevado esa reutilización a una escala que no estaba en la imaginación de la web de principios de los 2000. La situación se parece a cuando un pequeño parque público se vuelve tan popular que necesita mantenimiento constante: si cada día entran autobuses completos, el césped se desgasta antes y hacen falta más jardineros. El parque sigue siendo público, pero alguien tiene que pagar el riego.
Qué puede cambiar para el usuario común de Wikipedia
Para la mayoría de personas, el efecto directo debería ser mínimo. El acceso a Wikipedia seguirá siendo gratuito, y su edición comunitaria no depende de estas APIs. El cambio está más arriba, en la capa de quienes consumen Wikipedia como materia prima para otros productos. Si esta vía comercial funciona, Wikimedia podría tener más margen para sostener servidores, mejorar herramientas y protegerse frente a un futuro con menos visitas “humanas” directas.
La pregunta interesante es si estos acuerdos logran un equilibrio: que el ecosistema de chatbots y asistentes use Wikipedia de manera eficiente, sin degradar la experiencia de quienes navegan y editan, y sin convertir el conocimiento abierto en una fuente de costes insostenibles. Si las empresas obtienen un servicio más estable y Wikimedia recibe compensación, el incentivo para “raspar” sin control debería reducirse, al menos en teoría.
Una señal del nuevo contrato social entre plataformas y creadores de conocimiento
Este movimiento encaja en una tendencia más amplia: el reajuste de quién paga por los datos que alimentan la IA generativa. Wikimedia no es una editorial tradicional ni una red social; es un bien común global. Precisamente por eso, su posición se vuelve simbólica: si incluso Wikipedia siente la presión económica de la IA a gran escala, muchas otras fuentes abiertas pueden encontrarse en situaciones similares.
Las alianzas anunciadas no resuelven todos los dilemas, pero muestran una ruta pragmática: mantener la puerta abierta para el público, construir un acceso profesional para uso industrial y pedir a las grandes tecnológicas que contribuyan a sostener el servicio del que dependen. Engadget, The Verge y Reuters coinciden en el núcleo del asunto: el tráfico, los costes y la sostenibilidad del conocimiento libre han entrado en una etapa nueva, marcada por el apetito de la IA.
