Google impulsa un nuevo “idioma común” para compras con agentes de IA: así es el Universal Commerce Protocol

Publicado el

Marketplaces del futuro Comercio digital en 2025

Comprar online suele implicar saltar entre pestañas, comparar, iniciar sesión, introducir direcciones, confirmar métodos de pago y revisar el carrito como si estuviéramos pasando cajas en una mudanza. Google quiere que esa fricción desaparezca cuando la compra la realiza un agente de IA por nosotros, con instrucciones del estilo “cómprame el mismo detergente de siempre y entrégalo el viernes”. Para que esa escena sea viable a gran escala, hace falta algo menos visible que una app bonita: acuerdos técnicos y un marco compartido para que distintos sistemas se entiendan.

En esa dirección encaja el anuncio recogido por Computerworld: Google ha presentado varias herramientas y estándares orientados al comercio electrónico impulsado por IA, con un protagonista claro, el Universal Commerce Protocol (UCP), un estándar abierto pensado para conectar agentes, tiendas y pagos con un lenguaje común.

Qué es el Universal Commerce Protocol (UCP) y por qué importa

El UCP se plantea como un protocolo abierto que permite que diferentes agentes de IA, sistemas de pago y comercios “hablen” entre sí sin tener que negociar una integración distinta para cada caso. Si lo llevamos a un ejemplo cotidiano, es como pasar de necesitar un adaptador diferente para cada enchufe del mundo a tener un cargador universal: no hace que el dispositivo sea mejor por sí mismo, pero elimina barreras que frenan el uso real.

El punto clave es la interoperabilidad. En el comercio actual, cada plataforma suele tener sus reglas, sus APIs y sus flujos de checkout. En el comercio con agentes, esa fragmentación se convierte en un problema mayor: un agente que pueda comprar en diez tiendas, comparar condiciones y ejecutar el pago necesita un “mapa” estándar para entender inventario, precios, condiciones de envío, identidad del comprador, confirmación del pedido y devoluciones. El UCP pretende ser ese mapa.

Quién está detrás y qué sugiere el apoyo del ecosistema

Según la información publicada por Computerworld, el protocolo se ha desarrollado con la colaboración de actores como Shopify, Etsy, Walmart, Target y cuenta con el respaldo de más de 20 compañías, entre ellas Mastercard, Visa y Zalando. Esta lista no es un detalle decorativo: sugiere un intento serio de crear un estándar que no sea “solo de Google”.

Que estén presentes plataformas de comercio, grandes minoristas y redes de pago apunta a un objetivo práctico: que el agente pueda completar el ciclo entero, desde elegir el producto hasta pagar y obtener confirmación del pedido, sin que la experiencia se rompa en la última milla. En términos de adopción, la diferencia entre “una demo que funciona” y “algo que usan millones de personas” suele estar en esos acuerdos invisibles.

Dónde aparece primero: checkout instantáneo en Search y Gemini

Google planea estrenar el UCP en funciones de checkout instantáneo dentro del modo de IA en Search y en la app Gemini, según la misma fuente. La idea es que el usuario pueda finalizar compras sin salir de la interfaz de Google, utilizando Google Pay o PayPal.

Esto cambia la coreografía habitual. En lugar de descubrir un producto en el buscador y terminar en la web del comercio para completar el pago, parte del proceso se queda dentro del entorno de Google. En la práctica, se parece a pagar sin pasar por caja: eliges, confirmas y sales, con la cartera ya preparada. Para el usuario puede significar rapidez; para el ecosistema, abre preguntas interesantes sobre control de la experiencia, datos y dependencia de intermediarios.

Qué gana el usuario y qué sacrificios podría implicar

En el mejor escenario, el valor para el usuario es evidente: menos clics, menos formularios, menos contraseñas, menos “se ha agotado justo al pagar”. Un agente de IA bien integrado podría comparar precios reales con envío, aplicar cupones, respetar preferencias (talla, color, marca) y evitar compras duplicadas. Es el equivalente digital a tener a alguien que hace la compra con tu lista, revisa ofertas y no olvida nada.

El posible coste está en la confianza y el control. Cuando delegamos una compra a un agente, estamos cediendo decisiones pequeñas que, sumadas, importan: qué alternativas se muestran, qué criterios pesan, qué tienda se prioriza, cómo se gestionan devoluciones. Si el checkout ocurre dentro de una interfaz agregadora, el usuario puede sentir que todo es más simple, pero también más opaco. La experiencia ideal será la que permita “fácil por defecto” y “control cuando lo pido”, como un piloto automático que te deja tomar el volante sin pelearte con el sistema.

Implicaciones para comercios y marcas: visibilidad, conversión y dependencia

Para los retailers, un checkout más directo puede mejorar la conversión al reducir abandonos. Menos pasos suele significar más ventas, especialmente en móvil. También puede facilitar escenarios de “compra repetida” o reposición automática, donde el agente se convierte en un cliente fiel por diseño.

La otra cara es el poder del intermediario. Si el usuario descubre, decide y paga dentro de la capa de IA de un tercero, la marca pierde parte del espacio donde construía relación: la web, el email postcompra, la navegación por catálogo, el cross-selling. En ese contexto, el estándar UCP puede ser un salvavidas técnico y, al mismo tiempo, un recordatorio estratégico: la integración que facilita vender hoy puede reforzar la dependencia de mañana si la experiencia se “desplaza” fuera de los canales propios.

Pagos, seguridad y responsabilidades: el “contrato” de comprar con un agente

Cuando entran Visa, Mastercard, Google Pay y PayPal en la conversación, el foco se mueve a seguridad, disputas y cumplimiento. Comprar con un agente no es solo autorizar un pago; es definir quién responde si hay fraude, si el producto llega mal, si el agente se equivoca de modelo o si una suscripción se cuela en la cesta.

Un estándar como el UCP tendrá que convivir con reglas estrictas de autenticación, consentimiento y trazabilidad. El usuario necesita entender qué autorizó y cuándo, y el comercio necesita evidencias para gestionar reclamaciones. La promesa de “comprar sin fricción” no puede traducirse en “comprar sin garantías”. Aquí la metáfora útil es la de una firma digital: es cómoda cuando está bien diseñada, pero tiene que ser inequívoca.

Qué significa para el futuro del buscador y del comercio con IA

El movimiento encaja con una tendencia mayor: los asistentes dejan de ser solo conversacionales y pasan a ser operativos. No solo responden, actúan. En comercio, esa capacidad puede convertir el buscador en un lugar donde no solo se encuentra información, también se ejecutan transacciones. Si el UCP consigue que múltiples agentes y comercios operen con un marco común, el mercado podría ver una ola de “compras delegadas” similares a cómo hoy delegamos rutas en el GPS sin pensarlo.

Computerworld sitúa el primer uso en el modo de IA de Search y en Gemini, lo que sugiere que Google quiere que el usuario perciba el beneficio de inmediato en sus propios productos. El éxito dependerá de dos cosas muy humanas: que la experiencia sea confiable y que el usuario sienta que sigue mandando, aunque el trabajo lo haga la máquina.