La nueva plataforma de ElevenLabs permite usar voces famosas con consentimiento y control

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voces famosas con consentimiento y control

ElevenLabs, conocida por su tecnología de clonación y síntesis de voz mediante inteligencia artificial, ha lanzado un nuevo servicio que marca un punto de inflexión en el uso de voces de celebridades: Iconic Voice Marketplace. Este mercado digital conecta a empresas con los propietarios de derechos de voces famosas, permitiendo su uso en contenidos y anuncios de forma legal, ética y controlada.

El modelo se centra en un enfoque basado en el consentimiento. Esto significa que la voz de una celebridad solo puede usarse si quien tiene los derechos lo aprueba. ElevenLabs actúa como intermediario: gestiona la licencia, sintetiza la voz y garantiza que todo el proceso se realice con transparencia y compensación justa. Esta estructura intenta dar respuesta a los dilemas éticos que han surgido con la proliferación de imitaciones vocales generadas por IA sin autorización.

Un modelo de licencias responsable

Una de las mayores preocupaciones en torno al uso de voces generadas por IA ha sido la falta de control por parte de los artistas o sus herederos. La facilidad con la que hoy se puede replicar una voz famosa ha abierto la puerta a abusos, desde imitaciones engañosas hasta usos comerciales no autorizados. ElevenLabs busca cambiar esa narrativa ofreciendo un entorno donde cada uso esté supervisado y aprobado por quienes poseen los derechos, sean los propios artistas o sus representantes legales.

Esto tiene implicaciones importantes, no solo legales, sino también culturales. Voces como la de Michael Caine, Liza Minnelli o incluso personajes históricos como Mark Twain o Alan Turing, pueden volver a «hablar» en nuevos contextos, pero sin que eso signifique que se esté suplantando su identidad sin consentimiento. Caine, de hecho, ha apoyado públicamente la iniciativa, destacando que se trata de amplificar las voces, no reemplazarlas, y de facilitar el acceso a la narración para nuevas generaciones de creadores.

Tecnología de clonación y síntesis aplicada a la historia

El marketplace combina dos enfoques para lograr la fidelidad vocal. Por un lado, se utilizan técnicas de clonación de voz, en las que un modelo de IA se entrena con grabaciones existentes de un individuo vivo, como ocurre con Michael Caine. Por otro, se recurre a la reconstrucción sintética, donde se toman fragmentos históricos o archivos de audio antiguos para recrear la voz de figuras fallecidas, como Amelia Earhart o Richard Feynman.

Este proceso requiere un trabajo meticuloso de limpieza, restauración y curaduría sonora. Es como reconstruir una estatua antigua con piezas de museo: se necesita precisión, respeto por la fuente original y la validación de los responsables del legado del personaje. La voz final no es una simple imitación, sino una versión digital que puede adaptarse a distintos tipos de guiones, siempre bajo licencia.

Una selección exclusiva para evitar abusos

Por ahora, la plataforma incluye solo un conjunto limitado de 28 voces, cuidadosamente seleccionadas para representar lo que ElevenLabs llama «talento icónico verificado». La lista incluye figuras del cine como Judy Garland y John Wayne, científicos como J. Robert Oppenheimer, deportistas como Babe Ruth, y hasta personajes cuya voz original es poco conocida, como Mark Twain o Thomas Edison.

Al restringir el acceso a este tipo de talento, la compañía busca mantener un equilibrio entre el interés comercial y la preservación del legado de estas personalidades. No se trata de abrir la puerta a cualquier voz, sino de crear un catálogo gestionado con criterios estrictos. Esto podría ayudar a construir una nueva ética en la inteligencia artificial aplicada al entretenimiento y la publicidad.

Implicaciones para la industria creativa

El uso autorizado de voces icónicas puede transformar la forma en que se producen anuncios, audiolibros, podcasts, documentales y hasta videojuegos. Imagina un videojuego educativo narrado por una versión sintetizada de Maya Angelou, o un anuncio de una marca de relojes con la voz de Laurence Olivier. La autenticidad vocal puede aportar una capa emocional y nostálgica que es difícil de conseguir con voces genéricas.

Sin embargo, el riesgo de banalizar estas voces también existe. Todo dependerá del criterio de quienes administran los derechos y de las condiciones que ElevenLabs imponga a los licenciatarios. De alguna forma, esto plantea una pregunta cultural profunda: ¿cuándo una voz deja de ser solo sonido y se convierte en patrimonio?

Mirando hacia el futuro

La propuesta de ElevenLabs se inserta en un debate mucho más amplio sobre la propiedad intelectual en la era de la inteligencia artificial. En un escenario donde casi todo puede ser simulado, el valor de lo original aumenta. Esta plataforma podría ser el comienzo de un nuevo tipo de economía creativa, donde la voz, como la imagen o la palabra escrita, pueda licenciarse, protegerse y reimaginarse de forma justa.