El escenario tecnológico se ha visto sacudido por una disputa legal que ha captado la atención de toda la industria. La startup de computación por voz iyO ha presentado una demanda contra OpenAI, su nuevo proyecto de hardware llamado io, y figuras destacadas como Sam Altman y Jony Ive, alegando infracción de marca registrada, competencia desleal y uso indebido de información confidencial.
Todo comenzó el 9 de junio de 2025, cuando iyO llevó el caso ante la Corte del Distrito Norte de California. La empresa argumenta que el nombre del proyecto de OpenAI, «io«, es fonéticamente similar a su propia marca, lo que está generando confusión en el mercado. Esta situación se vuelve especialmente delicada considerando que ambas empresas están trabajando en tecnologías centradas en la interacción por voz.
Una coincidencia demasiado cercana
Según iyO, la similitud no se limita solo al nombre. El proyecto iyO ONE, un dispositivo sin pantalla que se lleva en el oído y permite interactuar mediante voz con ayuda de audio por conducción ósea, tiene muchas características similares al concepto general compartido por OpenAI para su iniciativa io.
Aunque OpenAI ha asegurado que io aún no está listo para salir al mercado ni ha ofrecido productos a la venta, iyO sostiene que el anuncio público del 21 de mayo generó una percepción de conflicto en el espacio de los dispositivos de voz. La página web de io fue retirada temporalmente por orden judicial debido a esta disputa.
El origen de iyO y sus avances
iyO nació en 2021 como una escisión de Google X, el laboratorio de innovación de Google. Con una inversión inicial de 25 millones de dólares, la startup ha recaudado otros 37 millones para el desarrollo de su tecnología. Su producto estrella, el iyO ONE, incorpora 16 micrófonos y promete una experiencia completamente nueva de computación sin pantallas.
En una charla TED reciente, su fundador, Jason Rugolo, planteó la necesidad de una «computadora auditiva» que libere a las personas de las pantallas y fomente una relación más natural con la tecnología. La visión de iyO apuesta por interfaces centradas en la voz, en lugar de las tradicionales basadas en texto e imagen.
Interacciones pasadas entre las partes
La historia se complica al revisar el historial de interacciones entre iyO y OpenAI. Desde 2022, representantes de ambas empresas, incluyendo al equipo de diseño de Jony Ive, LoveFrom, habrían sostenido reuniones exploratorias. En esas instancias, iyO compartió tecnología en desarrollo, demostraciones funcionales e incluso su visión a futuro.
Altman, por su parte, declaró en documentos judiciales que no conocía la existencia de iyO cuando se seleccionó el nombre «io» en 2023, y que solo tuvo conocimiento de la empresa en 2025, tras una solicitud de reunión por parte de Rugolo. Según Altman, accedió al encuentro por cortesía, pero nunca hubo intención de adquisición ni se hizo ninguna promesa.
Demostraciones fallidas y propuestas millonarias
El exejecutivo de Apple, Tang Yew Tan, ahora en OpenAI, fue testigo directo de una de estas reuniones. Según su testimonio, en mayo de 2025 recibió una demostración del dispositivo iyO ONE, pero la tecnología no funcionó del todo: las funciones de traducción fallaron varias veces.
Tan también indicó que Rugolo parecía estar buscando inversión urgente y que incluso ofreció vender toda la empresa por 200 millones de dólares. «Parecía desesperado por efectivo», comentó en su declaración, y aseguró que rechazó cualquier acercamiento para evitar quedar expuesto a propiedad intelectual ajena.
Una delgada línea entre inspiración y copia
A pesar de los rechazos y de las explicaciones por parte de OpenAI, iyO insiste en que el daño ya está hecho. Añaden que el público está confundido, que sus inversores dudan y que el esfuerzo de diferenciación de marca ha sido afectado. La batalla por la percepción está en pleno apogeo.
Esta situación plantea una pregunta clave en la innovación tecnológica: ¿cuándo una idea se considera inspiración legítima y cuándo cruza la línea hacia la imitación? En un ecosistema donde las ideas fluyen rápidamente entre empresas, la propiedad intelectual se vuelve difícil de proteger, sobre todo para las startups frente a gigantes con recursos casi ilimitados.
Próximos pasos en la demanda
Con la orden judicial vigente que impide temporalmente el uso del nombre «io» por parte de OpenAI, el proceso legal está en marcha. Ambas partes están presentando documentación y testigos, mientras la industria observa atenta. Este caso podría sentar precedentes sobre protección de marcas en el sector tecnológico, particularmente en el ámbito de dispositivos emergentes.
Para iyO, esta batalla no solo es legal, sino existencial: su identidad, producto y modelo de negocio están en juego. Para OpenAI e Ive, representa un posible obstáculo en su ambiciosa apuesta por rediseñar el futuro de la computación personal.
