Falta de ética y pérdida de influencia, errores fatales en los Social Media

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Fracaso
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Aprendizaje permanente, trabajo constante, pasión por lo que hacemos y compromisos inquebrantables, ejes centrales del marketing social.

– ¿Por qué fracasan las estrategias de marketing en el Social Media?
– ¿Por qué las marcas ante el estallido de una crisis no tienen capacidad de respuesta y ven como se acerca el colapso de su reputación online y el final de la aventura en pos de la influencia?
– ¿Cómo lidiamos con los troll en los Social Media y su incapacidad para superar en calidad lo que critican?

Muchas son las preguntas que el marketing social nos plantea aún a pesar de todo lo aprendido durante los años anteriores. Y son muchas las preguntas porque si existe una asignatura que aún tenemos pendiente los seres humanos es: el cumplimiento de los compromisos.

Sea cual sea la temática que analicemos, nos encontramos con grandes ejemplos que nos llevan a concluir que, sin compromiso con las necesidades ajenas y sin una apuesta constante por la calidad en aumento, el marketing social no tiene valor alguno.

Falta de confianza y credibilidad en las instituciones, en los mercados, en las finanzas, en el retail, en la legislación vigente que se modifica con otra ley ante el incumplimiento, masivo y bidireccional”¦ y así­ una larga sucesión de realidades que nos sitúan ante nuestro gran desafí­o ¿nos comprometemos para lograr compromiso, o seguimos intentando el enriquecimiento rápido, la excusa, la trampa, el abuso en definitiva.

Google penaliza muy duramente a las marcas que incumplen las polí­ticas relacionadas con la reproducción de contenidos de otras empresas y esto es así­ porque el marketing social de cada marca, viene determinado por la suma de los talentos e influencias que la componen.

Las marcas que persiguen ingresos publicitarios a costa de la publicación de contenido ajeno sin cumplir los compromisos relacionados con la ética y la calidad, verán como su marketing social resulta ciertamente dañado, observando un abandono progresivo de “influencers” y finalmente, quedando excluida del paraí­so del social media. ¡Que hoy es también, el mundo real!

Ir al social media con una estrategia, invertir en calidad que se mida a través del seguimiento y la incorporación de nuevas influencias a la red de promoción, es la única alternativa para mantenerse en un universo dinámico, en constante movimiento, en el que el mundo online, construye las marcas con las que interactuamos en el mundo real.

El fenómeno social y la coyuntura económica nos han dejado grandes lecciones y una de ellas es, que los beneficios de í­ndole monetaria, los aspectos relacionados con las ventas y las cifras de negocio, los mensajes corporativos y las acciones de ventas online, han dejado de tener vigencia hoy, el marketing social permite desde la individualidad, el establecimiento de relaciones personalizadas con nuestros clientes quienes, a su vez e idealmente, son influencias externas que “dan la cara” por nuestra marca.

Autoanálisis, pasión, utilización de herramientas y tercerización (que no abuso) de servicios, son esenciales en el marketing social.

Las mejores empresas son las que han incorporado el aspecto social desde el interior de su organización, avanzamos hacia un nuevo ciclo en el que las relaciones, conforman el orden social.