Redes sociales, cotidianidad que redefine la comunicación

Publicado el

Resulta interesante abordar el fenómeno de la red social de microblogging desde la perspectiva de la bomba de relojerí­a que explota ante el flujo constante de información accesible para el universo en su totalidad.
Un universo compuesto por opiniones únicas que logran dar el salto desde lo efí­mero del mundo virtual, hasta un mundo real conmocionado y enfrentado a un profundo proceso de cambio.
El éxito de Twitter es la prueba fehaciente del poder del marketing, Twitter consolida al ser humano como generador de información y por lo tanto, nos sitúa a todos nosotros como responsables directos de la construcción de la historia.
Del «qué haces» al «qué pasa»”¦ no hay más que una re-definición de conceptos necesaria ante el dinamismo del entramado social, construido a una velocidad de vértigo que aún resulta complejo de aceptar para muchos segmentos.
Ahora bien de lo que no existe ninguna dud,a es que la llegada de Twitter y principalmente su eclosión tras el auge de la Web Móvil nos invita a reflexionar sobre cómo hoy la reputación se mide en tiempo real, se construye en base a la cotidianidad, desde un universo efí­mero y sin darnos tiempo para reaccionar y encubrir cualquier debilidad.

Mientras que sectores como la moda, el turismo y los servicios financieros, han logrado adaptarse a este dinamismo ilimitado que se deriva de la acción social, la polí­tica y quienes buscan controlar las emociones de las sociedades, han vuelto a desperdiciar una oportunidad de oro por el mero hecho de no aceptar que el abuso y la falta de credibilidad hoy, son excluyentes.
La información se conoce aquí­ y ahora y la credibilidad se vincula a la capacidad para formar, educar, opinar y generar diálogo, el compromiso constante con la exposición y el peso especí­fico de los autores y la responsabilidad que subyace en los prosumidores (todos nosotros)
No debemos olvidar que la figura del prosumidor es hoy quien mueve la red y que ese papel lo desempeñamos todos los que de una u otra forma interactuamos en red.
De igual forma que en los albores de la Web 2.0 las marcas se devanaban los sesos tratando de identificar las claves que permití­an medir la el ROI de las acciones en las redes sociales, hoy el principal desafí­o radica en tomar conciencia que el nuevo orden social está í­ntimamente ligado a la confianza.

íreas tan sensibles como la economí­a, la educación, la polí­tica, el tratamiento de la información y la justicia, entre otros muchos, establecen sus nuevos paradigmas a golpe de tendencias, con cada me gusta, cada +1, cada tweet, se va construyendo la materialización de lo que ”“de forma efí­mera- se denomina nuevo orden social, a través de su integración en el mundo real y el cambio en el curso de los acontecimientos, al que asistimos.

En el ciclo de las redes sociales, en el mundo de la viralidad, el dinamismo, el conocimiento en tiempo real de lo que sucede, interactúa una sociedad global que busca un cambio de paradigmas, gracias a su interacción es que se identifican tendencias.
Se reinventa la publicidad, se establecen nuevos preceptos que definen el SEO social y se busca el equilibrio entre la escucha el aprendizaje y la opinión.
La historia actual sitúa a la opinión por encima de la información y es que de igual forma que las redes sociales provocan cambios en nuestro mapa genético y mental, el acceso inmediato a la información hace que solo la opinión contemple el pilar del valor agregado.
Finalmente una duda que comparto para que me ayudéis”¦
Si estamos avanzando por un ciclo en el que todos somos prosumidores, si de cada uno de nosotros nace una marca, si solo podemos construir nuestra influencia a través de la interacción con nuestros seguidores”¦ quizá es momento de aceptar como máxima que el entramado actual es de tal magnitud, que para construir las redes de eficiencia necesarias para seguir creciendo y contando con cifras como las que registran las Tics, necesitamos actuar como equipo, todos nos necesitamos en red ¿ no pensáis lo mismo?

Comparte en: