Durante años, la mayoría de webs y apps se conformaban con una pregunta casi simbólica: “¿Eres mayor de edad?”. Era como poner un cartel de “solo adultos” en la puerta de una tienda sin nadie que mirase. Esa etapa se está agotando. La verificación de edad se extiende por redes sociales, plataformas de vídeo, servicios de IA y videojuegos, impulsada por una mezcla de presión política, demandas sociales para reforzar la seguridad infantil online y el temor (muy real) a que los menores accedan a contenidos o funciones que no les corresponden.
El problema es que, cuando el “portero” pasa a existir, también aparecen preguntas incómodas: ¿qué datos hay que enseñar, quién los guarda, cuánto tiempo, para qué más podrían usarse y qué pasa si se filtran? La tensión entre protección y privacidad se ha convertido en el centro del debate. Continúa leyendo «El internet pide carnet: cómo la verificación de edad se está convirtiendo en un nuevo peaje digital»