Google ha decidido mirar al cielo para resolver los problemas terrenales del consumo energético que implica el funcionamiento de los centros de datos tradicionales. Su Proyecto Suncatcher propone una constelación de 81 satélites en órbita terrestre baja (LEO) que, alimentados por energía solar, ejecutarían operaciones de inteligencia artificial y enviarían los resultados de vuelta a la Tierra. La lógica detrás de esta idea no es solo energética: procesar en el espacio permitiría mantener los equipos fríos de forma natural, evitar la dependencia de infraestructuras físicas en tierra y distribuir la carga computacional de forma más eficiente.
Pero no todo lo que brilla en el espacio es oro. La implementación de este tipo de infraestructuras en órbita plantea serios riesgos que, si no se gestionan adecuadamente, podrían terminar convirtiendo una solución innovadora en una amenaza para la sostenibilidad espacial. Continúa leyendo «Google pone en órbita su IA: los desafíos del ambicioso Proyecto Suncatcher»