En el mundo de la tecnología aeroespacial, la industria metalúrgica o los reactores de alta temperatura, hay un enemigo común que pone a prueba los materiales más sofisticados: el calor extremo. Imagina la reentrada de una nave espacial en la atmósfera terrestre o el corazón de un motor hipersónico; en estos escenarios, el calor puede alcanzar temperaturas de hasta 2.600°C. La necesidad de contar con materiales de aislamiento térmico que resistan semejantes condiciones sin deformarse, derretirse o permitir la transferencia de calor es vital. Continúa leyendo «Un nuevo material de nanotubos de carbono redefine la eficiencia del aislamiento térmico extremo»