La paradoja del sabor del agua: Por qué tiene gusto a pesar de ser insípida

¿Has notado alguna vez que el agua de tu grifo sabe diferente a la embotellada? ¿O que el agua helada parece «más sabrosa» que la del tiempo? Si crees que estás imaginando cosas, te tengo una sorpresa: no lo estás. El agua definitivamente tiene sabor, y la ciencia finalmente está desentrañando uno de los misterios sensoriales más antiguos de la humanidad.

Durante siglos, desde Aristóteles hasta los filósofos modernos, se ha considerado que el agua es «insípida» por definición. Pero si el agua realmente no tuviera sabor, ¿por qué podemos distinguir tan claramente entre el agua del grifo de Nueva York y la de París? ¿Por qué algunas marcas de agua embotellada saben terrosa mientras otras son «más suaves»? Yo creo que hemos estado enfocando mal la pregunta todo este tiempo.

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