Un chip fotónico de IA del tamaño de un cabello promete cálculos ultrarrápidos y menor consumo energético

Durante décadas, los chips han sido como autopistas para electrones: minúsculas partículas con carga que se empujan a través de cables microscópicos para representar ceros y unos. Ese tráfico tiene una consecuencia conocida: se pierde energía en forma de calor, igual que un cargador que se entibia cuando lo exigimos. En sistemas grandes, como los centros de datos, esa disipación se convierte en un problema de escala: más potencia, más calor; más calor, más refrigeración; más refrigeración, más energía y, en muchos casos, más agua.

Un equipo de la Universidad de Sídney propone un giro técnico interesante: sustituir ese tráfico de electrones por el paso de fotones, partículas de luz. La idea es sencilla de entender con una metáfora cotidiana: si la electricidad es una fila de coches en hora punta, la luz se parece más a un haz que cruza un túnel sin fricción. La luz puede atravesar ciertos materiales sin la “resistencia” que frena a los electrones, y por eso no calienta de la misma manera. En su prototipo, el cálculo ocurre mientras la luz atraviesa estructuras nanométricas; no se trata de que un procesador “encadene instrucciones” como siempre, sino de que la propia geometría del chip realiza la operación, como un colador que separa partículas según el tamaño sin necesitar motores. Continúa leyendo «Un chip fotónico de IA del tamaño de un cabello promete cálculos ultrarrápidos y menor consumo energético»