En los últimos años, la inteligencia artificial ha pasado de ser una promesa futurista a una herramienta cotidiana. Ya no se trata solo de generar texto o responder preguntas simples: ahora, algunos modelos son capaces de planificar, razonar y ejecutar tareas complejas de forma autónoma. Un buen ejemplo de esta evolución es Deep Research, el nuevo agente de investigación desarrollado por OpenAI que está dando mucho de qué hablar, sobre todo entre quienes trabajan en oficinas y entornos administrativos.