La conversación sobre IA en centros de datos suele centrarse en chips cada vez más potentes, racks más densos y una carrera por conseguir megavatios disponibles. Lo que se comenta menos es un problema mucho más cotidiano: mantener el equipo a una temperatura estable, de forma eficiente, sin que el propio sistema de refrigeración se vuelva parte del problema. Cuando los procesadores trabajan al límite, el calor deja de ser una molestia y se convierte en un riesgo operativo: si no se evacúa bien, baja el rendimiento, suben los fallos y la factura energética se dispara.
Esa tensión ya se refleja en el debate público. Medios como Reuters han subrayado que el calor es uno de los grandes desafíos del crecimiento de los centros de datos y de la computación para IA, y que la industria está empujando hacia refrigeración líquida por límites de la refrigeración por aire. En paralelo, el cuello de botella eléctrico se ha vuelto recurrente en la cobertura de negocios y energía, con análisis que apuntan a restricciones de red y suministro que complican el despliegue de capacidad.
En este contexto aparece una propuesta llamativa desde el llamado “data center alley” del norte de Virginia: Reverse Ionizer LLC asegura haber desarrollado una tecnología para atacar un obstáculo específico que frena la expansión de la refrigeración directa al chip (direct-to-chip) con agua. La compañía la ha presentado como Plasma Disinfection System, o PDS, en un comunicado difundido por EIN Presswire el 9 de febrero de 2026. Continúa leyendo «Plasma y agua para enfriar la IA: por qué la “suciedad biológica” se ha convertido en el enemigo silencioso de los centros de datos»