Las interfaces cerebro-ordenador llevan dos décadas divididas en dos mundos. Los sistemas que leen la actividad neuronal con precisión —como la resonancia magnética funcional— son lentos, voluminosos e incompatibles con los dispositivos implantados. Los sistemas que actúan sobre el cerebro con rapidez —estimulación eléctrica, ultrasonidos— carecen de la resolución espacial para saber exactamente dónde están actuando. El resultado ha sido siempre el mismo: observar o intervenir, nunca las dos cosas a la vez con la misma herramienta. Continúa leyendo «China presenta uMR Shenguan: el primer sistema de interfaz cerebro-ordenador basado en resonancia magnética que lee y modula el cerebro en bucle cerrado»