Imagina que tienes que hacer un viaje de millones de kilómetros hacia un destino misterioso, una especie de cofre del tesoro galáctico flotando entre Marte y Júpiter. Ya estás en camino, todo marcha bien, pero de pronto tu coche eléctrico empieza a perder presión en el motor… En términos espaciales, eso es justo lo que acaba de sucederle a la misión Psyche de la NASA, y aunque no hay señales de pánico, sí es momento de revisar el motor antes de seguir.